Carta a la Luna 355 – Ahora caigo

Después de compartir tanto quedó cortado
el fuego helando el aire y apagando
un golpe seco de reloj marcó lo eterno
me olvidó la voz del sol en este invierno

Espada cruzando la pared sobre mi pecho
sal lloviendo de este adiós y esta hecho
mi sonrisa es sobresalto a pie y descalzo
el reflejo filtró un rayo sobre el mar, escaso

Disfunción retráctil del misil allí en mis brazos
voz de cuero resbalando lenta por mis manos
el adiós que se aproxima es cercano, es hermano
me subí por encontrarte, me perdí y ahora caigo.

Carta a la Luna 335 – Mientras marcho

Mientras todos duermen, marcharé
el camino reciclándose en mis pies
será como tenía que ser

Mientras me despierte esa canción
el sonido presionando el corazón
será mi voz algo mejor

Porque muero estoy seguro viviré
el espacio sabe bien que me iré
será de mi, la última vez.

Carta a la Luna 329 – Se quedó

Quedó el desierto sumergido
el espejismo en uno mismo
quedó el espacio comprimido
pero quedó, también mi voz
en el papel, mi voz

Quedó mi pecho dolorido
el golpe ahora no es el mismo
quedó el camino resumido
pero quedó, también el sol
sobre mi piel, el sol

Quedó el recuerdo indeciso
aquel dibujo tan preciso
quedó en silencio este ruido
pero quedó, esa canción
mi corazón y esa canción.

Carta a la Luna 323 – Poco sabor

El sabor del espacio ahora
es tan frágil, tan escaso
es más plano a cada paso
sabe un poco también a ti
sabe a ruido, a espejismo
el sabor de esta sombra
que me abraza y me devora
es primario y muy antiguo
sabe a falso, sabe a engaño
las estrellas espolvoreadas
y aún no sabe
no sabe a nada
el crujir de mis pisadas
sobre mi ultimo camino
traen al eco intrigado
si mi voz siguiera viva
si quisiera enfocarte
la canción se fue con ella
a sembrar en otro valle
el desierto de las penas
lo dejé a punto de lluvia
mis dibujos y mis manos
mi sonrisa verdadera
la mirada gritó tanto
pero se usa la cabeza
para hablar de sentimientos
y que pena
que condena
al del centro le usamos para cuentos
como acento en una frase
un tatuaje, un poema, un anclaje
corazón es el reflejo
de lo que llevamos dentro
sólo un nombre
un motor representante
somos vida y somos muerte
somos también algo de suerte
y somos magia
no un traje, unos zapatos
o una máscara
para siempre o sólo un rato
la apariencia es la demencia
el reflejo accidentado
de un modelo obligado
astronauta o sólo un tipo
o algún tipo de astronauta
un intento, un regalo
sin ningún destinatario
voy mejor y voy helado
aún escribo, a veces canto
ya no espero, ya no extraño
queda poco y será un año.

Carta a la Luna 309 – Partiendo

Partió la senda y me dejó
despistando a la ilusión
partió el camino en mi reloj
no vi a la noche apagar el sol.

Partió mi voz y silenció
la melodía en tu rincón
partió el ayer, ahora es hoy
y aún retumbo, aún estoy.

Partió el calor y aquí enfrió
quise abrigarte en mi corazón
partió el disparo y me alcanzó
aún escribo, aún soy yo.

Carta a la Luna 285 – Cicatriz

Desperté y creí verte
asomada en la ventana
escribiendo en la pared
de una casa en tu pueblo
me acerqué, cayó el telón
y la puerta se cerró
otra vez fuiste silencio
debo haberme confundido
encontré o había perdido
la verdad fue una mentira
la noche mató al día
todo bien, ya no hay problema
pero el frío también quema
y me quemé
me cansé y reaccioné
a pesar que lo intenté
esta fue la ultima vez
que pruebo la conexión
que pregunta el corazón
mientras llueve en el espacio
y todo se hunde despacio
el universo y sus estrellas
la sonrisa, esa tan bella
los cometas kamikazes
ahora rompen el paisaje
es muy triste, asumiste
no miraste y no volviste
a mirar a este astronauta
que te escribe a diario
que siempre creyó en ti
que siempre estuvo aquí
me dejaste en el pasado
y está bien
libertad y transgresión
en mi propia extinción
en cada carta y lo que soy
yo ya no te pido nada
mientras la voz se me apaga
y respirar es tan difícil
porque el aire aquí no existe
fui el que vino y tú te fuiste
porque así lo decidiste
luna espero seas feliz
hoy me arranco de raíz
del camino invisible
hoy besé la cicatriz
de este viaje irreversible.

Carta a la Luna 279 – De piedra

Sobre una roca
en el espacio
bajo estrellas
apagadas
desgastadas
en tiempo de blues
golpe tenue
y cansado
bajo el pecho
de mar en calma
las olas se ahogaron
los gritos callaron
y la música enmudeció
sobre una roca escribiendo
con los dedos
sin tinta y sin voz
escribiendo
de parte del corazón
que desvaría
absurdo y divaga
recuerda olvidar
aquella mirada
olvida y recuerda
que no queda nada.

Carta a la Luna 277 – Fin de noche

Fin de noche que comienza
oscureciendo en la cabeza
cae la luna sobre el mar
el naufragio a respirar
dios de barro bajo el sol
pez extraño que se ahogó
piel de piel enrarecida
ya no late y no respira
envolviendo un sueño ajeno
desvelado por un trueno
de la cara más oscura
escondida bajo un velo
de ternura maquillada
ola fuerte reventada
sobre el pecho que no cierra
voz, silencio y tiempo herido
agoniza sin motivo
cuando vibra todo el ruido
de tu risa y de tu olvido
cuando miro y veo nada
cuando cierras tu mirada
porque no sé dónde estás
y ya no quiero adivinar
porque escribo y me callo
porque no pude hablar
y tú vuelves a callar.

Carta a la Luna 269

Es posible que esta noche
anochezca un poco más
y perderme en la sombra
podría ser hasta ideal
es posible que me vuelva
improbable para ti
se me extingue el sonido
se me extingue hasta la voz
es posible que me pierda
es posible y es mejor
que encontrarme tan lejano
tan inútil para ti
es posible que despierte
que me enferme de soñar
que desgarré de mi pecho
lo que nunca va a pasar
es posible tanto y nada
el silencio va a gritar
es posible que mejore
porque ya empeoré
es posible que reaccione
antes de lo que pensé.

Carta a la Luna 240 – Si trato

Si trato de describirte seguro fallaría,
te veo por la noche, pero estabas en mis días,
diría que eres mi vida, pero me muero por ti,
dejaste atrincherada alguna herida sobre mi,
una sonrisa inmortal y duradera,
la mentira mas sincera y verdadera,
el antojo más intenso de mi piel,
el recuerdo que se va para volver.

Si trato de decirte que te quiero escribiendo,
es porque mi voz perdió la guerra del silencio,
esa mujer que no esperé y que ahora espero,
aquella luna que no he vuelto a ver de nuevo,
voy viajando en pedazos con el corazón entero,
nadando en el espacio, respirando poco y lento,
renunciando hasta a mis manos si te encuentro,
renunciando a mis sueños, si resulta que te pierdo.