Carta a la Luna 276 – Restos

El tiempo se me deshizo
subjetivo y tan inútil
extraño y ajeno como tú
porque estabas y ahora no
todo y nada de sabor
ridículo astronauta
divago sin motivo
sin calor
y el motor podrido
por confiar me desnudé
me encontré perdido
sin ti y sin respiro
escribí otra vez
con la tinta
del silencio
y de ese ruido
del espacio
ahora vacío
y otro verso
arrancaré
por la luna
que se fue.

Carta a la Luna 208 – Sinestesia

Arcoíris atrapado entre las pestañas cuando ves el sol, sensación de calor, sinestesia inevitable cuando veo tu rostro entre mis recuerdos, música, lienzo de tu piel y aquel sabor también, probablemente loco jugando a querer ser cuerdo, enamorado todavía, en tú sombra sin salida, naufragando es difícil respirar.

El silencio sideral exhalando una pregunta, cerca al cuello está mordiendo el aliento de la soledad, eternidad robada, en el reloj de mis días sin ti, está guardada, grita fuerte el deseo que dejé en una estrella, fugaz pero inmóvil, tatuada para siempre en mi cabeza, el corazón que te quiere, golpeando contra el pecho, se revela contra el hecho, que sin aire no sé puede respirar.

El impulso inexplicable de algo más allá de mi, que me empuja hacia ti, gravitando alrededor de la idea de encontrarte, frente a frente ignorando al universo, quisiera entregarte eso que late y cada día otro verso, encontrar la palabra exacta en tú boca, sumergirme en tus ojos y ya nada más importa, mientras tanto imagino, coqueteo con las ganas de soñar de nuevo, pero hace mucho que no puedo, Luna, sabes que te quiero y que te espero, pero ningún milagro me hará eterno.

Carta a la Luna 159 – Todo el tiempo

A través de la ventana, tú sonrisa, a través de esta carta lo que siento, dibujo cada palabra reviviendo tú momento, a pesar de esta noche, ya no duermo, cada vez que te recuerdo me despierto, no hace falta abrazarme a ningún sueño, estás conmigo todo el tiempo.

A través de la ventana, tú mirada, a través de la galaxia esta carta, hoy quisiera ser también el mensajero y visitarte en un momento, a pesar del insomnio, no me caigo, lo que siento sigue intacto, no ha desgastado, estás conmigo todo el tiempo.

A través de la ventana, tú me inspiras, a través de esa musa que respira en tú vida, no me muevo pero no me detengo y te escribo otro verso, a pesar de todo lo que he escrito, eres siempre tú el mejor poema, medicina divina en mis venas, manteniéndome atento, estás conmigo todo el tiempo.

Carta a la Luna 151 – Salté

Me fui a ver las estrellas más de cerca, escapé otra vez de mi cabeza y volé, me perdí en esa imagen que dejaste junto al pecho, me volví una canción, viajé derecho al corazón del universo, te escribo otro verso, por encontrarte me expandí, salté del cuerpo y me encontré a mi.

Volví y dejé las estrellas a lo lejos, abrí ventanas para dejar entrar tú luz a mi centro, mire a los ojos a la inspiración y abracé otra canción, que alguna vez fue también de los dos, te escribo, siempre escribo lo que contengo, por encontrarte perdí el miedo, salté del cuerpo y me encontré a mi.

Siguiendo y las estrellas respirándome en el cuello, llevando una sonrisa de amuleto, me siento mucho mejor, siempre estarás en esa canción, sin nada, tengo de todo, si no te veo, cierro los ojos, siempre escribo lo que siento, por encontrarte rompí el tiempo, salté del cuerpo y me encontré a mi.

Carta a la Luna 75 – Un momento

Un momento antes de la medianoche, sujetando un lápiz en la mano,
y te escribo esta carta de origen compartido, sin ti y contigo,
si tu no estuvieras nada de esto existiría, ni siquiera mi alegría,
tu belleza es la cura del insomnio en mi vida por un sueño…
y desde esta esquina del espacio te repito junto al eco, que te quiero.

Un momento antes que den las doce, en mi cita con éste papel,
trato de explicarte que eres para mi un milagro hecho mujer,
si tu no estuvieras, el universo perdería el color y cualquier verso,
tu belleza es la envidia de la vida eterna resumida en tu sonrisa…
y sentado en una estrella te recuerdo susurrando, que te quiero.

Un momento antes que por fin sea mañana y te vea por toda la semana,
ya imagino cuando te vea llegar y despierto me obligues a soñar,
si tu no estuvieras este astronauta jamás habría podido despegar,
tu belleza es como una musa infinita incendiando mi creatividad…
y sentado mirando por la ventana, te busco y recuerdo cuánto te quiero.

Carta a la Luna 23 – Te…

El astronauta, en su viaje a la luna, esta noche, como ninguna, la quiere tanto y mucho más…solo sentimiento puede respirar y se prepara a escribirle una carta, una vez más…

Te miraría, hasta gastar mis ojos y luego seguiría con el corazón.

Cuando te miro siento que me olvido del temor

y todo es posible entre esas lunas verdes

y el magnetismo entre los dos…

Te abrazaría, hasta perder la fuerza en mis brazos…

y luego me cosería a tu razón para anestesiarla un rato

y ser libres y ya no sentir dolor…

Te besaría, cada día hasta poner celoso al universo

y me inventaría en un minuto en tus labios,

algún verso que censure al “control” entre tú y yo…

Te contaría, cada noche una historia de amor

entre un hombre y la luna…y sobre el fracaso del temor

cuando se quiere, cuando se encuentra

lo que encontraron esos dos…

Te alentaría, cada día a incendiar tus ganas por crear

Me gusta ver el arte que eres capaz de inventar,

y no te puedo dejar de admirar…

Te confesaría, que me quiero perder en tu cintura

y caminar por la curva de la sonrisa de cada respirar

que tú me sueles inspirar…

Te cantaría, cada mañana al despertar,

en honor a tu belleza y a tu energía estelar…

Terminaría cada día con un beso y un “te quiero”,

para darte algo que soñar…