Carta a la Luna 290 – Después de todo

Después de todo sigo aquí
sin miedo voy oliendo el fin
después de ti, algo de mi
después de todo no perdí.

Después de todo respiré
para encontrarme me perdí
después de irme, volveré
después de muerto, reviví.

Después de todo no escapé
de este dolor y sonreí
después, por fin, me dormiré
después te veo, sé feliz.

Carta a la Luna 277 – Fin de noche

Fin de noche que comienza
oscureciendo en la cabeza
cae la luna sobre el mar
el naufragio a respirar
dios de barro bajo el sol
pez extraño que se ahogó
piel de piel enrarecida
ya no late y no respira
envolviendo un sueño ajeno
desvelado por un trueno
de la cara más oscura
escondida bajo un velo
de ternura maquillada
ola fuerte reventada
sobre el pecho que no cierra
voz, silencio y tiempo herido
agoniza sin motivo
cuando vibra todo el ruido
de tu risa y de tu olvido
cuando miro y veo nada
cuando cierras tu mirada
porque no sé dónde estás
y ya no quiero adivinar
porque escribo y me callo
porque no pude hablar
y tú vuelves a callar.

Carta a la Luna 177 – Hoy te vi

Si te veo, el espacio es un punto negro al final de cada carta, si te veo, veo al universo entero frente a mi, si te veo me enamoro otra vez y hoy te vi, es perfecto estar vivo junto a ti.

Si te veo, el cielo sé cae al mar, la marea es espacial, sólo me dejo llevar, si te veo, veo musas y sirenas flotando entre las estrellas y hoy te vi, es perfecto, respirar cerca de ti.

Si te veo, es un sueño despertando en realidad, la sonrisa que sabe a eternidad, si te veo tengo todo, si te veo resucito de algún modo y hoy te vi, es perfecto, desde que te conocí.

Carta a la Luna 149 – Hola, ¿cómo estás?

El destino me sacó a pasear esta mañana, o fue la casualidad, el camino muy caliente, el sol pegaba, y de repente ahí estabas, tanta gente, muchos grises, tú tenías más matices, yo crucé para decirte…hola, ¿cómo estás?

El horario me programó el itinerario, o fue la oportunidad, el calor mordía a cada paso, el sol gritaba y de repente ahí estabas, tanta prisa, se hizo lenta en tu sonrisa, hubo también alguna risa, yo crucé para decirte…hola, ¿cómo estás?

Una esta mañana, dos en lo que va de la semana, yo en el espacio escribiendo, y tú por suerte apareciendo, de repente ahí estabas, lo que siento, de algún modo te lo cuento, a veces yo mismo no lo entiendo, pero sé que me alegro si te veo y eso no me lo invento…hola luna, ¿cómo estás?

Carta a la Luna 112 – Te veo, te escucho, te siento

Te veo, eso es todo lo que tengo y el recuerdo caprichoso que no se quiere olvidar, te veo cuando el corazón pisa el acelerador y se abalanza contra el pecho sin parar, te veo incluso si cierro los ojos con fuerza, te veo claramente sin tenerte que mirar, te veo en las revistas, en las películas y te leo en los libros que me pongo a ojear, siempre te veo.

Te escucho, eres el sonido preferido de mis dos oídos no lo puedo ignorar, te escucho en alta fidelidad y sin parar como el fondo musical de este viaje, te escucho cuando cantas y me encanta…no lo haces nada mal, te escucho cuando el silencio quiere entrar y aburrirme el pensamiento, te escucho en muchas de las canciones que más quiero como nota principal, siempre te escucho.

Te siento cuando entras por la puerta y por mis poros hasta dentro donde lato sin parar, te siento cuando estoy contento y el tiempo pasa lento, contigo siempre es mi mejor momento y te entiendo cuando hablas sin hablar, te siento cuando me duermo y cuando despierto y te vuelvo a recordar, te siento parecida a la alegría pero duras todo el día y yo siento que te quiero, sin escalas y en un viaje sin regreso, intenso y tocando hueso te siento, sintiendo que me vuelves creativo, me regalas un motivo por segundo cuando estás conmigo…te siento, luna que respira, mujer de plata que me mira…siempre te siento.

Carta a la Luna 56 – Viaje Lunar, día 4

El astronauta, sentado fuera del hogar de la Luna, meditaba rodeado por su recuerdo infinito y el cariño a esa sonrisa eterna, mientras el miedo agonizaba en su interior, cogió papel, un lápiz y escribió:

Para ti es mi primera sonrisa del día y la última también,

las canciones que dejo en libertad para ponerle ritmo a lo que siento,

desde ti, alba, atardecer y la primera luz estelar…el clima perfecto.

Para ti, lo que escribo, dibujo, ésta sonrisa y hasta mis sueños,

esta energía añadida latiendo por mis venas cada vez que te veo,

desde ti, una ilusión espacial que abrazo fuerte y no puedo soltar.

Para ti, mi creatividad y mi vida enamorada de la tuya,

eres el motor del mecanismo universal que me hace funcionar,

desde ti, esa sonrisa preciosa que siempre vuelvo a recordar.

Para ti es mi manía de quererte tanto, siempre que estoy contigo,

a mi lado o en mi mente, tú me haces fuerte, sólo por estar ahí,

desde ti, esa magia que pensé no existía y que ahora veo frente a mi.

Carta a la Luna 48 – No es mentira

El astronauta volvió a verla…con el pecho dando golpes de alegría…la luz más intensa que jamás pudo abrazar, estaba otra vez allí…una carta escrita sonriendo, nació otra vez para soñar con llegar a ella y ser parte de sus ojos y quizás de su alegría…

No es mentira que cuando hoy te vi aparecer, se apagó el universo,

las estrellas se opacaron y hasta el sol se acobardó…

No es mentira que me quedo, no es mentira que te veo,

siempre te llevo amarrada muy fuerte al corazón.

No es mentira lo que siento, ni tu efecto sobre mi,

no es mentira el incendio en mi pecho al verte allí,

¿Crees que es mentira luna bella, lo que escribo aquí por ti?

Yo no sé lo que tu sientas, pero yo te siento a ti.

No es mentira esa canción que me canta sobre ti,

no es mentira que de un golpe me ayudaste a revivir…

Y yo sé que no es mentira este viaje en mi vida,

todo eso que me inspiras solamente si me miras,

tú jamás serás mentira para mi…