Carta a la Luna 384 – Camino, camino

El desierto por sus venas
luz de noche que no ve
espejismo en las estrellas
sombra hambrienta a mis pies

El camino y el destino
se deshacen otra vez
de las nubes he caído
hoy la luna está al revés

Este traje de astronauta
aferrándose a mi piel
el espacio sin mañana
el silencio va a llover…

Carta a la Luna 351 – Cielo roto

El cielo rompió el cristal y el reflejo
a millones de kilómetros, me acerco
canto en fiebre, empujando cada paso
el oxígeno es terco, es tan escaso

El efecto de mis brazos se perdió
el sonido de mi boca caducó
este traje, aferrándose herido
el tiempo que gastamos sin sentido

Y mis manos, extrañando extrañas
los espejos rotos bajo las pestañas
estas cartas, como sombras pasajeras
las palabras, aún en ritmo por mis venas.

Carta a la Luna 342 – En nada

Seca en sombra la lluvia
no se ve nada
la pared y la espada
cruzan miradas

Flor de noche olvidada
ríe en la nada
corazón sin palabras
duerme en calma

Dios de barro en las botas
no creas nada
la garganta asfixiada
sueña que canta

Astronauta en mis venas
flota en la nada
cartas en las estrellas
viajan eternas…

Carta a la Luna 340 – Ausente y aquí

Rompí el cristal, me quedé ciego
entró algo más que el viento y vi de nuevo

La lanza aprieta el costado
y este barco a naufragado en el pasado

El exceso infiltrado por las venas
el tiempo estrecho abrazado a mi cabeza

La verdad tan embustera
la careta está contenta y está de fiesta

El amor dosificado por semanas
enfermedad y el buen veneno que te sana

Astronauta alter ego confundido
un tipo de Marte que aquí murió de frío

El adiós pegando fuerte
no es cuestión de despedirse…
si preferiste ausente, estando siempre.

Carta a la Luna 314 – Paisajes y pasajes

Constelación sabor a sal
agujeros negros, gravedad parcial
salto al vacío y toco el mar
rompiendo las olas sabré naufragar

Paseo inmerso, paseo espacial
bloqueo adverso de tanto pensar
desprendió el silencio, se sumergió
ya pagué el precio, estoy mejor

Pasos tras mis pasos, ya no estoy
mientras me desgasto, mientras me voy
mantra germinando en bosque estelar
hoy por las venas, por fin, libertad.

Carta a la Luna 273 – Calles y caminos

Estas son mis calles
de cualquier ciudad
corrientes eternas
fluyendo en las venas
mis pasos exactos
caminos abstractos
huellas necesarias
vistas o difusas
haciéndome a trozos
causándome destrozos
construyen ese ruido
cayeron desde el nido
pegó aquí el silencio
las voces sienten miedo
mirar al lado y ya no ver
jugar a ser ciego, dejar de oír
pisar sendero de este fin
beber el veneno
volver a vivir.

Carta a la Luna 226 – Que no deja

Te dejo el paso que no diste, por si un día quieres cruzarlo,
el sabor de aquel instante eterno, aún viajando por los labios,
te dejo trozos de mi vida enamorada, en cada texto que escribí,
la certeza idealista que gritaba por mis venas, que tú eras para mi.

Te dejo el abrazo que guardé, por si un día sientes frío,
el secreto escondido en mi pecho, que se abrió sólo contigo,
te dejo el tiempo que aún tengo, por si quieres regresar,
las canciones traduciendo aquello, que no puedo explicar.

Te dejo toda la verdad, por si crees que te miento,
las estrellas encendidas,  abrigando lo que siento,
te dejo el arte de mis manos, que sin ti es tan inerte,
la fuerza de mi corazón, que no deja de quererte.

Carta a la Luna 134 – Sin mirar atrás

Decido seguir, no me voy a rendir, no puedo morir pero dejé de respirar, escribo poemas bajo un huracán, no aguantan mi piernas si quiero correr, sólo saben caminar, por un camino de hielo sólo quiero continuar, no voy a mirar atrás.

Decido seguir, te puedo sentir, sobreviví a mi propia extinción, bajo una tormenta te volví a escribir, no sé si me escuchas pero volví a cantar por ti, por un bosque de estrellas me perdí y sólo quiero continuar, no voy a mirar atrás.

Decido seguir, decido confiar, dejé mucho atrás para encontrarme aquí, escribo y mis venas vuelven a arder, compito con nada y no perderé, me duele y patea, pero lo siento real, no me voy a ignorar y sólo quiero continuar, sin mirar atrás.

Carta a la Luna 128 – ¿Dónde?

El astronauta parpadeó, una nube espacial mareó el norte del compás natural en su camino estelar…y de repente perdió de vista a la luna, acostumbrado a la suerte de poder verla a diario, estos días extraños le juegan malas pasadas…él sigue escribiendo, él sigue sintiendo….tal vez hoy la vuelva a ver, tal vez no.

Ahora viajo solo acompañado de todo y de nada, el universo no se levantó de la cama y bosteza estrellas cada medio minuto, no necesito refugio, me quedo expuesto y así estoy bien y hasta contento, sin nada que esconder y sin perderme de mi propia vida, flotando conmigo a la deriva y con el corazón incendiado, el calor por mis venas, muy lejos las penas…y dónde estas tú?

Ahora sueño solo y sueño contigo seguido, tengo la enfermedad de tu sonrisa de capitán de mis latidos, tan fuertes que hasta el pecho se me ha partido, me quedo un rato en silencio sin querer entender lo que no entiendo, simplemente sonriendo y let it be, todo cambió desde que te conocí y sigue cambiando y es así, el corazón siempre pateando, yo siempre cantando…y dónde estás tú?

Ahora quiero tanto, arde tanto, espero tanto y no hago más el tonto, estoy creando y escribiendo gracias a tu regalo, estoy atento al golpe de la idea empezando en tu recuerdo, yo me acuerdo y lo siento todavía, nunca fue mentira o fue menos, aunque lejos no me alejo ni un momento, siempre empiezo el día abrazado a lo que me haces sentir, estoy aquí en el espacio y esta carta es para ti…dónde estas tú?

Carta a la Luna 98 – Volviste

Volviste luna y te veo reinventando el color del cielo,
volviste y las estrellas sonriendo se expandieron,
volviste a brillar y se estremeció y tembló el universo,
volviste y ya está, todo es mejor y respiré de nuevo.

Volviste a entrar en mi sistema y retumbó el pecho,
volviste a mi ruta espacial, voy hacia ti derecho,
volviste y explotó una canción, se estremeció el silencio,
volviste a acelerarme el corazón tanto te estaba extrañando.

Volviste a darle fuerza a las corrientes en mis venas,
volviste y enterraste en menos de un segundo mis penas,
volviste y siento que la vida de repente es mucho más bella,
volviste y se que me tendré que contener cuando por fin, te vea.