Carta a la Luna 346 – Demasiado

Demasiado ego y huele a humo
vestidos de todos, de ninguno
y el corazón siempre a la espalda
plástico con pulso y dice nada

Sociedad de los poetas tuertos
ciego el amor, aquí manda el dinero
sentimiento en sal, frases de cristal
besos por monedas, cruz descomunal

Viajes al espacio respirando el tiempo
cartas de mis manos, música y recuerdo
abrazo helado, cruzando el desierto
astronauta extraño, dices lo que siento.

Carta a la luna 294 – Todo bien

Todo bien, digo que si
siento esto y vuelve a mi
soy y vuelo en picada
ya por fin no pienso en nada
aún vestido de astronauta.

Todo nace y llega al fin
o quizás va a repetir
voy y vengo sin aliento
este cuento se acabó
o tal vez algo empezó.

Todo surge desde abajo
hace días que no canto
desde dentro, desde aquí
es más libre el sentimiento
viaja lento ahora en mi.

Todo es polvo en el viento
somos llamas del incendio
asumimos sin sustento
y perdemos tanto tiempo
ahora abrazo lo que tengo
cada día vivo y muero
soy eterno a momentos.

Carta a la Luna 198 – Te quiero

Quisiera decir lo que escribo, ganarle al tiempo y seguir vivo, ahora se acerca la locura y tú te fuiste con la cura, tengo un beso amarrado al corazón y aprieta tanto, tengo abrazos para ti aún guardados, te extraño y no sabes cuanto, creo oírte cuando canto, quiero alcanzarte y te quiero tanto…

Quisiera que ya no me duela, que el frío se quede por fuera, volverte a mirar y navegar por tu marea, tengo un conflicto con el aire, que ya no quiere alimentarme, tengo canciones que me suenan a tu nombre, tengo sin ti mucho vacío, yo me quedé y tú te has ido, quiero un motivo y te quiero tanto…

Quisiera seguir siendo artista, pero sin musa a la vista, la inspiración huele a traición y no sé yo, tengo el espacio sin estrellas, tengo cometas sin estela, un sentimiento que me declaró la guerra, tengo sin ti poco de mi, no sé porque no estás aquí, quiero encontrarte y te quiero tanto…

Carta a la Luna 123 – Tu, sobre el mar

Tanto nadar y casi me ahogo en la orilla, pero puse una sombrilla y me tumbé a respirar, el invierno se acerca y me cerró la puerta, yo abrí todas las ventanas de par en par, demasiado movimiento en el pecho, que todavía no logro amaestrar y tu reflejo sigue sonriendo sobre las olas de un mar espacial.

Tanta correr y casi me paso la salida, pero afiné la ruta y aprendí a caminar, el verano se acabó y se llevó el calor, pero mi corazón ahora arde mejor, llevo tambores golpeando a babor, demasiado soñador, pero me pude despertar y tu reflejo sigue sonriendo sobre las olas de un mar espacial.

Tanto escribir me hace bien, tanto callar me hizo mal, el tiempo puede ser muy cruel pero sabe recompensar, en la despensa de mi vida tengo fresca la comida para alimentar a ese que late en este viaje, no tengo equipaje, tengo mis manos escribiendo y a mi boca repitiendo tu nombre, demasiado sentimiento mordiéndome por dentro y tu reflejo sigue apareciendo sobre las olas de un mar espacial.

Carta a la Luna 116 – En mi vida de repente

Tengo clavada en el costado la palabra enamorado, tengo menos vicios y un exceso de tu imagen cuando estoy soñando, tengo tanto en el tintero remojando, tengo un abrazo, un beso y un te quiero entrenando en un templo que fundó mi sentimiento, tengo un momento de resaca después de un pulso con tu mirada, tengo tu sonrisa dibujada y tantas ganas de besarla…tengo muchísima suerte, por tenerte en mi vida de repente.

Tengo seguro lo inseguro para ser exacto, tengo un segundo estirado al infinito y al silencio afinando una nota en mi oído, tengo un deseo bandido que quiere escapar contigo, tengo estas lineas que te escribo tiritando mientras trato de explicarme, tengo la alegría bien planchada y perfumada para cuando estoy contigo, tengo el corazón pegando saltos como un loco, si te digo que te adoro es decir poco…tengo muchísima suerte, por sentir todo esto de repente.

Tengo todas las mañanas decoradas de belleza, tengo un coffee-break todos los días junto a una princesa, junto a ti, tengo todo cuando estás cerca de mi, de algún modo fue por ti, que respiré y reviví…tengo en tus brazos un recuerdo caprichoso, tengo tu rostro en el iris de mis ojos, tengo en la memoria una tarde que no permite que me acobarde, tengo el tacto, si te toco en el espacio hago contacto y el universo entero se hace abstracto, sólo contigo está claro y ya no hay más…tengo muchísimo más, de lo que pude algún día imaginar.

Carta a la Luna 77 – Te llevo

Te llevo a mi lado, como un sueño recurrente,
entre abrazos y un beso, repitiéndose en mi mente,
llevo el tacto de tus manos y al miedo inconsciente.

Te llevo a mi lado, viajo ligero y muy enamorado,
encendiendo el motor que antes llevaba congelado,
llevo tu sonrisa como un pin en la camisa atravesado.

Te llevo a mi lado y a pesar de todo no estoy sólo,
voy por tu sendero escribiendo y perdiéndome en tus ojos,
llevo cada instante de tu vida y tu alegría es mi tesoro.

Te llevo a mi lado por las tardes cuando arde el corazón,
cuando lo que siento afirma que te quiero más allá de la razón,
llevo el fuego de un segundo en tus labios y eso no es ficción.

Te llevó siempre al lado, bien pegada al costado, a la izquierda de mi pecho explorando y encontrando que te quiero como no pensé que podría hacerlo algún día y todavía me sorprendo, cuando entiendo y me centro en el sentimiento que convive con mis sueños y la esperanza de encontrarte dormida y tranquila, para despertarte con un beso.

Yo te llevó y estoy contento a pesar de estar lejos porque veo tu reflejo en mis manos cuando escribo, cuando canto y cuando me siento en un banco y decido confiar en el milagro de verte pasar y que te sientes a mi lado, después de conversar, robarte un “quizás”, llevarte de la mano a mirar esas estrellas bellas que a tu lado son pequeñas y decirte al final lo que ya sabes, lo que callo y no digo, pero escribo y lo hago con detalle…hoy te repito que te quiero, otra vez, no me muevo del camino, yo aquí sigo y no me rindo, no me rindo…

Carta a la Luna 76 (lado A) – Los planetas y las estrellas

Hoy te vi otra vez y pusiste mi universo al revés
y se cayeron los planetas y las estrellas,
ya no quiero ocultarme bajo el miedo,
ya no temo escribirte que te quiero.

Hoy volviste a mi lado y sentí el magnetismo en el costado
y explotaron los planetas y las estrellas,
ya no puedo inventar que no lo siento,
ya no quiero evitar el sentimiento.

Hoy te volví a ver y creí enloquecer sólo con ver tu mirada
y se iluminaron los planetas y las estrellas,
ya no puedo regresar a esa casa, que se agrieta,
ya no quiero escapar sobre un cometa.

Hoy te vi y casi me muero pero me siento como nuevo, como el primero que recorre este camino con tu luz como destino y te digo otra vez cuanto te quiero y que te espero aquí flotando en un mar oscuro y estrellado voy nadando y estoy cantando, con los labios vencidos por el frío tu canción hizo de abrigo y se quedó conmigo, con este astronauta que te escribe y que a veces te habla y no se cansa, no se rinde, lo que llevo dentro no se extingue y siempre te distingue sonriendo allí a lo lejos..aquí en mis sueños.

Carta a la Luna 53 – Viaje lunar, día 1

Contigo tengo una sonrisa por cada una de mis tonterías,

una mirada que se engancha y no termina,

un pequeño golpe en el hombro o un dibujo sobre mi.

Contigo tengo la creatividad pegando saltos todo el día,

y una emoción que nunca baja y que te admira,

un sentimiento que no viví en toda mi vida.

Contigo tengo la ilusión a flor de piel como rutina,

el corazón bien abrigado por el motor de la esperanza,

mil preguntas y sólo una respuesta que se llama como tú.

Contigo ser feliz es más completo y el momento es eterno,

yo lo pienso y tu lo dices, o lo pensamos y lo decimos al mismo tiempo,

compartimos algo grande que no se explicar muy bien pero lo siento,

contigo a mi lado o en mi pecho es mucho mas bonito, estar vivo y sonriendo.

Carta a la luna 28

Quiero agradecerte Luna, por el milagro que ha sido conocerte,

todo por lo que hemos pasado y la alegría de poder cada día verte

cada mañana riéndonos juntos y compartiendo algún sueño…

Me regalaste días supersónicos de sentimiento, me enseñaste, por lo pronto

más que cualquier maestro…y todo ello sin querer, siempre sonriendo,

siempre siendo tú.

Quiero agradecerte, Luna preciosa, porque me has cambiado a mejor,

paso a paso, día a día y entonando siempre una canción.

Esto no es una despedida, sino una bienvenida…

eres ahora parte de mi vida, otra vez sin quererlo, y para siempre.

El viaje ahora, no ha hecho más que empezar, en ésta roca,

donde sigo sentado, escribiéndote este texto emocionado…

no necesito más que verte sonriendo y saber que eres feliz.

Gracias Luna, de verdad, te quiero.