Carta a la Luna 273 – Calles y caminos

Estas son mis calles
de cualquier ciudad
corrientes eternas
fluyendo en las venas
mis pasos exactos
caminos abstractos
huellas necesarias
vistas o difusas
haciéndome a trozos
causándome destrozos
construyen ese ruido
cayeron desde el nido
pegó aquí el silencio
las voces sienten miedo
mirar al lado y ya no ver
jugar a ser ciego, dejar de oír
pisar sendero de este fin
beber el veneno
volver a vivir.

Carta a la Luna 153 – Tiempo y más

Ahora que no puedo de dormir, ahora que recuerdo vivir, ahora que vivo junto a ti, aunque casi no estés por aquí, ahora que sonrío y me pierdo, ahora que revivo y no muero, ahora quisiera besar, también ponerme a cantar, tengo en mis manos un texto y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Ahora que escapé de la farsa, ahora que sé ver más allá, ahora te veo en mi ventana, aunque no te pueda tocar, ahora que cerré mi cabeza y abrí la puerta lunar, ahora quisiera abrazar, quizás volver a soñar, tengo en mis manos el fuego y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Ahora que escapé del deshielo, ahora que caliento el sendero, ahora que te vi y no te encuentro, pero me volviste a inspirar, ahora que exilié a mis miedos, ahora que quisiera gritar, ahora un recuerdo intenso me volvió a visitar, tengo en mis manos la fuerza y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Carta a la Luna 90 – Viaje Lunar 2 – Día 3

No daré un sólo paso atrás, no miraré sobre mi hombro,
no tengo ganas de regresar, esta vez ya no me escondo,
sólo sé que lo que siento es real y no lo pienso ocultar,
veo tu luz y esa sonrisa que se dibuja en el espacio,
yo recorro tu sendero, con calma, respirando muy despacio.

Esta mañana fué la primera de la segunda que no estás,
dejé todo en su lugar y publiqué nuestra noticia en esa nave espacial,
mirando de vez en cuando al lado y poniendo tu canción,
siempre que recuerdo esa mirada, se me alegra el corazón.

Esta noche, te volveré a soñar y me pondré a cantar al despertar,
veo a lo lejos entre las estrellas esa estela de tu vida y te vuelvo a imaginar,
cuando despierte sentiré que estas conmigo y lo estás, siempre estás,
mientras escribo esta carta que tú inspiras…creo oírte respirar.

Carta a la Luna 50

El astronauta la vio, el corazón se incendió en calma, golpeando la puerta de sus ganas…escribió la carta número cincuenta:

Quiero ser sincero en esta carta y decir directamente que te quiero,

que revivo cada día cuando llegas aunque sienta que me muero,

hice un curso acelerado de astronauta para andar por tu sendero.

Me enseñaste a salvarme de mi mismo y el poder de un abrazo,

ya no creo en el fracaso de dejar de respirar ni de perderme en el espacio,

tengo un concierto golpeando en el pecho sin parar por más de un año.

Quiero ser directo y decirte que me enamoro ocho veces por semana,

que me inspiras con tu vida palpitando a mi lado en las mañanas,

que importa si me apaga un soplido esta noche o me frenan en la aduana,

si al final ya habré vivido, y te llevo aquí conmigo, nada más me hace falta.

No consigo explicarte porque te siento tan fuerte en todo lo que hago,

tal vez no deba hacerlo sino simplemente dejar que fluya sin cuestionarlo,

aunque quisiera decir tanto, aprendí a callar, en el espacio no hay sonido,

por fin aprendí a dejar de gritar y por eso ahora te escribo.

Hoy hago el intento de decirte lo que siento sin llegar a molestar,

es muy intenso lo que llevo dentro, siempre en movimiento sin poder parar

pero sé, que es más fuerte mi deseo de verte feliz para que no pares de brillar,

luna, sé feliz…conmigo, sin mi, pero siempre: tú, contigo.

Carta a la Luna 46 – Ahora el alba

Ahora que ya no deseo, que ya no espero y que viajo contento,

ahora que no pasaste por el sendero que estoy cruzando,

ahora que siempre te quiero, te veo a lo lejos y no me rindo…

 ahora el alba es tres veces al día y siempre está al despertar.

Ahora que he enterrado a ese tipejo que se iba de copas con la soledad,

ahora que he arrancado esas cadenas, he desatado a mi libertad,

ahora que el pasado muere de hambre y este momento es toda mi vida…

ahora el alba es tres veces al día y siempre está al respirar.

Ahora que me hago fuerte, aún me sorprendes con esa energía espacial,

ahora que el ego se ha ahogado, yo he respirado y el pecho sabe confiar,

ahora que sigo escribiendo y enamorado, de esa sonrisa de nunca acabar…

ahora el alba es tres veces al día y me recuerda que dar es dar.