Carta a la Luna 355 – Ahora caigo

Después de compartir tanto quedó cortado
el fuego helando el aire y apagando
un golpe seco de reloj marcó lo eterno
me olvidó la voz del sol en este invierno

Espada cruzando la pared sobre mi pecho
sal lloviendo de este adiós y esta hecho
mi sonrisa es sobresalto a pie y descalzo
el reflejo filtró un rayo sobre el mar, escaso

Disfunción retráctil del misil allí en mis brazos
voz de cuero resbalando lenta por mis manos
el adiós que se aproxima es cercano, es hermano
me subí por encontrarte, me perdí y ahora caigo.

Carta a la Luna 136 – No sé bien que pasó

No sé bien que pasó, pero sé que es así, ahora estoy aquí volando y no te vi, yo sé que resistiré porque siento en la piel, todo lo que dije ayer y lo siento hoy también, quererte me sucedió de un golpe en el corazón, no tengo la razón en sintonía, no se que pasaría…pero ya no estás aquí, en estos días.

No sé bien que me pasó, pero algo me cambió, me pierdo muy hondo en una canción, yo sé y qué sé yo…el tiempo sucedió, las garras del reloj arañándome por dentro, robándome el valor por un segundo, el duelo terminó y enfundo, se jubila el temor, no sé que pasaría…pero ya no estás aquí, en estos días.

No sé bien que te pasó, pero el espacio te escondió, traté de ver pero todo se me apagó, tal vez nunca vuelva a dormir y extrañaré soñar contigo, yo sé muy bien lo que te di, cada carta es un pedazo de mi para ti y así será mientras escriba, no se qué pasaría…pero ya no estás aquí, en estos días.

Carta a la Luna 132 – Tu dirección

Vuelves si te vas, frente a mi cuando no estás, herida que reta a mi corazón, locura inevitable de la razón, vuelves cuando no dices adiós, hablaste cuando la música terminó, cortaste de raíz la explicación, vuelvo a mirar en tu dirección.

Vuelves cuando ya no estás aquí, lloro cuando tendría que reír, un disparo en tu nombre hacia el sol, escribo otra carta por amor, vuelves porque no te despediste, sueño sin querer que apareciste, desapareces a continuación, vuelvo a mirar en tu dirección.

Vuelves a pesar de no estar, corres cuando aprendí a caminar, el infinito resumido en unas horas del reloj, el silencio silenciado por mi voz, vuelves aquí porque yo también volví, lo que siento y tu dosis de inspiración, vuelvo a mirar en tu dirección.