Carta a la Luna 344 – Lugares de mi

Un café, aroma a soledad
un teatro y mascarás de sal
el camino, los paisajes del adiós
no se ve, si no es con el corazón

Un disfraz bajo el sol, todo ardió
un veneno camuflado de ese adulador
el destino, un placebo sin motor
quise tanto, pero nadie lo apreció

Una orilla y la caída del dolor
un recuerdo que partió y no volvió
el desastre que la mente dirigió
escribirle a la luna, siempre fue mejor…

Carta a la Luna 329 – Se quedó

Quedó el desierto sumergido
el espejismo en uno mismo
quedó el espacio comprimido
pero quedó, también mi voz
en el papel, mi voz

Quedó mi pecho dolorido
el golpe ahora no es el mismo
quedó el camino resumido
pero quedó, también el sol
sobre mi piel, el sol

Quedó el recuerdo indeciso
aquel dibujo tan preciso
quedó en silencio este ruido
pero quedó, esa canción
mi corazón y esa canción.

Carta a la Luna 326 – No seré yo

Todo disperso al rededor
absurda y torpe la razón
seré un recuerdo un rato
un cuadro en el salón
y no seré yo…

Todo de pronto se nubló
hasta el tiempo se paró
seré una frase escrita
quizás una oración
y no seré yo yo…

Todo es nada al final
tal vez no sepa regresar
seré un beso antiguo
en vías de extinción
y no seré yo.

Carta a la Luna 283 – A veces, nada

A veces por tu pueblo
como un fantasma
en el desierto
nadie sale a saludar
nadie quiere contestar
vuelve sin respuesta el eco.

A veces por los suelos
como una huella
de un tiempo muerto
nadie sabe la verdad
nadie quiere recordar
vuelve frío tu silencio.

A veces por la historia
como un beso
en el recuerdo
nada vuelve a ser real
nada vuelve a palpitar
vuelve nada y nada espero.

Carta a la Luna 237 – Lo que sé, no sé

No sé si soy, si fui o si voy, pero sé bien que te quiero,
sé que peleé, perdí y gané, sé que aún te recuerdo,
se que estallé y me apagué, sé lo que siento por dentro,
se que el final será empezar, morir y seguir viviendo.

No sé si estás, si volverás, si aún lees todo esto,
sé que sentí la libertad, en las cadenas de tus besos,
sé que callé y soporté, sé que te sigo escribiendo,
sé que amar es la verdad, seguro sabes que no miento.

No sé fingir, mirar atrás, mientras me quema vivo este invierno,
sé que no es fácil respirar, pero por ti aún lo sigo haciendo,
sé que esperé y no me rendí, apostaré todo lo que tengo,
sé que es inútil soñar contigo, sé que prefiero verte despierto.

Carta a la Luna 191 – Conmigo nada

Conmigo, el espacio y el tiempo despacio, tú rostro en un recuerdo, tú sonríes si me acuerdo, las estrellas y el momento, dónde yo ya no me encuentro, la flaqueza en el aliento y sueño, solamente que despierto.

Conmigo ya no me enfrento, ahora que respiro lento, ya no sé donde estás, no podré volver jamás, tengo tanto y con nada, dejé tanto a mis espaldas, ya no me importa lo demás, solamente lo que siento…ahora que por fin despierto.

Conmigo y nadie más, los cometas ya sé van, el espacio devorando, siempre me estuvo esperando, las manos casi en los huesos, yo en pedazos en mis cartas, ahora que rodea tanto humo, ahora que no soy ninguno, sólo un tipo disfrazado de astronauta, despertando en la nada.

Carta a la Luna 161 – Hay momentos

Hay momentos en los que el cielo se parte, el silencio se reparte y yo me abrazo a tú recuerdo, hay momentos infinitos si me pierdo en tu sonrisa y yo sonrío desde aquí, hay momentos en los que te necesito tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.

Hay momentos sin estrellas, ni un sólo rastro de ellas y yo mantengo fuerte la memoria, hay momentos que empiezan y nunca acaban, me reparto en estas cartas desde mi, hay momentos en los que te quiero tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.

Hay momentos sin mis ganas, alguna veces por semana, yo dibujo esa mirada y estás ahí, entre la tinta y el papel, también regresas en canciones, en el poema que se escapa desde dentro de la piel, hay momentos en los que te extraño tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.

Carta a la Luna 135 – Volví a despertar

Sigo despertando, porque me dormí, las heridas con antojo de sal, la noche mantiene esa sensualidad espacial, la luz se abstiene y siempre vuelvo a cantar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo anestesiando ese golpe frontal, sigo acariciando tu recuerdo y nada más, mañanas sin más que yo conmigo, que diferente era todo contigo y otra vez intento respirar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo viajando por un camino, embarrado de destino y mis pasos tropezando una vez soñaron que flotaban, el amor ausente de repente por capricho juvenil, yo latente, tú estando sin estar y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo cantando sin canciones, todas eligieron a mamá, me quedé sin la custodia, con un tatuaje de tu boca dando un beso en la memoria, aprendiendo a convivir con eso doy un paso más y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo y ya no persigo, frío pero todavía vivo, duele pero aún sonrío, eligiendo siempre la sensación de un abrazo, ciertos momentos como un balazo y vuelvo a apretar los dientes, nada existe si no haces lo que sientes, luna, todo pasa, envejece, encantadores de serpientes dando siempre la razón, yo siempre doy el corazón y no tengo nada más, ya no vuelvo a soñar, hoy volví a despertar.

Carta a la Luna 69 – Una hora junto a ti

El astronauta escribe a la luna con el corazón latiendo con mucha fuerza, parece que tuvo un pequeño problema con un meteoro gordo y cobarde que intentó cubrirla con su sombra….el viajero tiene ganas de abrazarla y decirle que todo estará bien, que ella es mucho más grande, que la protegerá de cualquier problema y que nunca se rendirá, aunque deba enfrentarse a la galaxia siempre estará a su lado…el meteoro desapareció, porque lo que no vale la pena no suele durar demasiado…el astronauta, frente a la luna, por fin escribió:

Hoy, una hora junto a ti y tuve todo en un momento,

una hora con tus manos y tus ojos increíbles sonriendo,

con tu boca y su alegría, no sé que decir…sólo que te quiero.

Hoy, una hora junto a ti y me inspiras un poema en un segundo,

no me importa el universo mientras viva tu sonrisa en mi mundo,

con la magia de tus días, no sé que decir…sólo que te espero.

Hoy, una hora junto a ti y un regalo para mi está mañana,

por la noche en mi ventana, con tu luz sobre mi cama de acampada,

con un beso y un abrazo en mi recuerdo, eres lo mejor que tengo.

Hoy, una hora junto a ti y te prometo que te siento hasta en el aire,

y quisiera susurrarte un secreto, que te cure el corazón cuando estés triste,

tal vez no tenga demasiado pero contigo te aseguro, tengo más que suficiente,

vales tanto que el infinito es pequeño, tienes mi vida enamorada para siempre.

Carta a la Luna 60 – Viaje Lunar, día 8

A veces siento que somos uno, que ahora está incompleto,

a veces sueño con el día que nuestros brazos se encuentren de nuevo,

y te pueda susurrar un cuento al oído cuando no puedas dormir,

regalarte un poema improvisado, firmado siempre con un beso…

A veces siento tanto por ti que me da miedo,  pero no lo quiero detener,

que no sé que hacer con toda esta energía golpeando por dentro,

a veces miro hacia mi planeta y sé que no me importa volver…

A veces me siento tan pequeño en este espacio, siento frío y respiro lento,

pero otra vez la belleza de tu sonrisa me da fuerzas y recobro el aliento,

a veces te encuentro cuando todo parece perdido, me haces sentir tan vivo…

A veces te quiero tanto que te siento en el aire y estás, sin estar conmigo,

sentado fuera de tu casa sonriendo como un niño cada vez que te recuerdo…

a veces desearía cogerte de la mano y empezar un viaje juntos por el universo.