Carta a la Luna 349 – Aún estoy aquí

Desperté y todavía cicatrizando
estas cartas en la luna orbitando
sin mentirme ahora cambio y doy un paso
la verdad es un instante en intervalos
bajo el sol un latido fue menguando
pero aún estoy aquí

Ahora abrazo algún vacío
el camino cae conmigo
el calor haciendo frío
soy igual, el mismo tipo, soy distinto
de mis huellas nacen textos, mueren sueños
astronauta, estoy presente pero lejos y ausente
pero aún estoy aquí

Sigo extraño conociéndome de nuevo
casi un año escribiendo, haciendo sombra en el cielo
la sonrisa en amuleto y un disparo como un trueno
otro paso, estoy más cerca
el corazón siempre lo intenta
una luz y es de noche, otra vez
la canción gritó en silencio al nacer
aún respiro allí en el fondo
el espacio esta muy solo
todos se tienen que ir
pero aún estoy aquí.

Carta a la Luna 97 – Viaje Lunar 2 – Día 10

A veces me siento enamorado del mundo entero cuando me enamoro de ti, eres la expansión del corazón para entender la belleza escondida en el arte de simplemente respirar, cuando respiro de ti en un espacio reducido entre los dos entiendo la confusión increíble que me lleva a crear y a montar estructuras de oraciones y palabras como soles infinitos para alimentar el brillo de ti en el espacio donde te conocí.

A veces siento que he vuelto a nacer, al otro lado del mar, en tu tiempo, en otro país y en otra ciudad, es un pequeño milagro personal todo lo que logras en mi, y a veces no lo creo, es sobrenatural, como el mecanismo en una estrella fugaz que logra cumplir deseos sólo a quien cree en ellos, a quien todavía se atreve a soñar, y yo me atrevo contigo a vivir si es necesario en un sueño pintado por todas partes de realidad, me atrevo a intentar vivir del alimento de un beso y al abrigo de un abrazo certero y que dure y que perdure en el tiempo desafiando todo esquema de comodidad que se inventó don dinero.

A veces te quiero abrazar cuando te tengo frente a mi y decirte tantas cosas que me debo de callar porque ahora te entiendo y te comprendo de verdad. Solté la mano del egoísmo terrible que me dirigió el cuero y me emborrachó la mente durante tantos viajes y arrasó con los detalles que la vida me pudo regalar. A veces, luna preciosa, quisiera tantas cosas contigo, pero sé que si las consigo, será confiando en un pequeño “quizás”, será viajando y no preguntando, al lado de un reloj inválido y la paciencia como ciencia cierta en la ecuación de esperarte sin esperar, sólo siendo con el tiempo a la par.

A veces simplemente dándole la espalda a la muerte en el espacio si presiento que se acaba el aire, porque sé que igual respiro de lo que significas para mi, esto que me haces sentir es increíble y a veces no me lo creo ni yo mismo, me sacaste del fondo de un abismo personal sin hacer nada, sólo apareciendo frente a mi, sonriendo ahí mismo, y me cambiaste el compás de esa marcha mortal por una canción de libertad. Ya no estoy seguro de quererte, porque creo que lo que hago es adorarte, siempre estuviste a mi lado luna, aún sin conocerte, tal vez se alinearon los planetas o se enamoró de mi la suerte para que la magia de lo absurdo haya logrado regalarme la certeza de tenerte aquí, ahora en mi tiempo de quererte tanto, adorarte sin religión ni condición…simplemente se me ahogó el ego y el presentimiento y vivo al día, cada día con emoción, eres tú de la esperanza en mi vida, que ahora es más vida, la ilusión.

Si te escribo todos los días, es porque eres motivo suficiente con contrato indefinido y para siempre, porque lo que tu me has dado, no lo habría imaginado posible en mis días, ahora me siento especial y tu eres espacial, se me acabó estar pegado al magnetismo de este planeta y vivo en este viaje por encontrarte algún día a mi lado, es el efecto secundario de estar enamorado, darlo todo, confiarlo todo, yo no encuentro ninguna excusa para evitarlo o negarlo, aunque parezca una locura, es mi verdad más consciente y más coherente, es mi vida y elijo apuntar hacia la tuya, si el resultado es tu sonrisa, si uno de los finales podemos ser los dos juntos, algún día.

Tu tranquila, no hagas nada, se feliz y déjame seguir intentando darle vida a tu risa cada día o cada mañana, quiero ser un plus en tu alegría, estar ahí, si me necesitas o me extrañas…un abrazo sin pedirte nada a cambio, cuando sientas que tus brazos quieran dármelo, cuando sientas que tú quieres dármelo…mientras tanto, éste astronauta, seguirá viajando.

Carta a la Luna 68

Hoy se rompe el puente y me quedo en tu orilla, pronto te veré,

vivo entre planetas, galaxias, algunos cometas y no quiero volver,

luna, eres mi universo, no me importa el tiempo, por fin te encontré.

Hoy soñé con un beso, salté de la cama y contento me puse a escribir,

siempre te llevo sonriendo por dentro haciendo perfecto el poder vivir,

eres como fuego intenso por todo el cuerpo cuando estás aquí, junto a mi.

Hoy, entre ayer y mañana eres mi presente, en cada segundo te vuelvo a ver

lo que yo siento por ti jamás lo viví ni aquí ni en mi mundo…volví a nacer,

luna, eres mi energía, la musa perfecta, el miedo jamás me podrá vencer.