Carta a la Luna 208 – Sinestesia

Arcoíris atrapado entre las pestañas cuando ves el sol, sensación de calor, sinestesia inevitable cuando veo tu rostro entre mis recuerdos, música, lienzo de tu piel y aquel sabor también, probablemente loco jugando a querer ser cuerdo, enamorado todavía, en tú sombra sin salida, naufragando es difícil respirar.

El silencio sideral exhalando una pregunta, cerca al cuello está mordiendo el aliento de la soledad, eternidad robada, en el reloj de mis días sin ti, está guardada, grita fuerte el deseo que dejé en una estrella, fugaz pero inmóvil, tatuada para siempre en mi cabeza, el corazón que te quiere, golpeando contra el pecho, se revela contra el hecho, que sin aire no sé puede respirar.

El impulso inexplicable de algo más allá de mi, que me empuja hacia ti, gravitando alrededor de la idea de encontrarte, frente a frente ignorando al universo, quisiera entregarte eso que late y cada día otro verso, encontrar la palabra exacta en tú boca, sumergirme en tus ojos y ya nada más importa, mientras tanto imagino, coqueteo con las ganas de soñar de nuevo, pero hace mucho que no puedo, Luna, sabes que te quiero y que te espero, pero ningún milagro me hará eterno.

Carta a la Luna 181 – Entre nubes

Entre nubes viejas espaciales, hay efectos especiales y se nubla la razón, entre el lápiz y mis manos hay un nexo, siento fuego, el papel resistirá, entre el cielo y el infierno, la galaxia y tú, entre música estridente hoy me pierdo y no estoy, entre estrellas y cometas nada vibra sin tu voz.

Entre golpes, meteoritos no me dejan maniobrar, hay defectos especiales pero voy a continuar, entre tanto mis latido necesitan ser oídos, entre todo lo que tengo y lo que he perdido, tu mirada está presente, entre el frío del ambiente tu calor se me grabó, entre estrellas y cometas, si no estás no hay color.

Entre todo lo que quiero, tú siempre estás primero, aunque duela y me mantenga respirando de ilusión, siento tanto, si te veo, siento más si eres feliz, entre mares y siluetas juro que una vez te vi, hace años, ya soñaba con tu vida, utopía en carne y hueso que se hizo realidad, pero quizás, no pueda llegar a ti, aún así, jamás me voy a rendir, entre la suerte y el uno por ciento, entre el milagro y todo lo que siento…entre tantos universos, si no estás, no está completo…

Carta a la Luna 174 – Después de la vida

Después del deseo en una estrella, después de la tormenta y la marea, después de mis manos y mil cartas, después de vestirme de astronauta, después de un beso en la memoria, después del final de mis historias, después de mi derrota y mi victoria, después de todo lo que  yo viva, siempre estarás tú.

Después del milagro del amor, después de los golpes del dolor, después de cruzar todo el espacio, después de aprender a ir despacio, después de tú sonrisa y su efecto, después de mi huída y tú regreso, después de mis noches y tus días, después de todo lo que yo viva, siempre estarás tú.

Después de decirte que te quiero, después de vivir, por ti me muero, después de un café y un té rojo, después de la vida y sus antojos, después de un abrazo justiciero, después de escribir por ti de nuevo, después de un dibujo enmarcado, después de todo lo que ha pasado, después siempre es antes porque vuelves, después de todo eres la luna, después de ti no existe ninguna, después de todo lo que yo viva, siempre estarás tú.

Carta a la Luna 157 – En cada carta

Mañanas y días enteros de ti, de tu sonrisa, de tu mirada, abriendo y cerrando latidos, resumiendo siempre el infinito, estás guardada y escapando en mi cabeza, dando vida a la belleza otra vez, me robaste esas ganas de correr y ahora estoy mucho mejor, porque aprendí como querer, ahora no puedo perder, escribiré tu reacción en lo que siento, en cada carta el corazón.

Galaxias enteras, latiendo por ti, por esa risa, por esa brisa que no acaba y da vida, abriendo siempre el reloj, desarmando el tiempo y pintando todo en color, dando voz hasta al silencio, las estrellas en tu cuerpo floreciendo, me quebraste el cristal del miedo, me enseñaste a decir que si, ahora no puedo morir, escribiré a tu vida cada día, en cada carta el corazón.

Universos enteros chocando atraídos por ti, magnetismo increíble, luna moviendo los mares de cada sistema, moviendo el flujo en mis venas, cargando de fuerza mis manos, letra a letra un poco de mi, todo esto es para ti y siempre fue así, me enseñaste que el milagro es posible, que todo empieza aunque termine, ahora no puedo mentir, escribiré, para ti siempre hay tiempo, en cada carta el corazón.

Carta a la Luna 113 – Ahí en tu sonrisa

Ahí en tu sonrisa me perdí y me vuelvo a encontrar cada mañana, en ese lugar quisiera vivir, podría esperar hasta que mis manos se olviden de escribir, podría esperar junto a mi ventana, porque ahí en tu sonrisa todo es más claro, viajo sin prisa, hipnotizado, me acerco a la cornisa de tu sonrisa en un sueño y nunca me caigo, siempre me quedo encaramado…ahí en tu sonrisa aprendí a enamorarme de vivir enamorado.


Ahí en tu sonrisa está todo lo que siento, si me lo preguntas te lo digo de nuevo, que te quiero y te quiero ver feliz…ahí en tu sonrisa encontré el mejor lugar, un sitio espacial y especial donde puede volver a respirar, cuando estaba ahogado, casi asfixiado…ahí en tu sonrisa quisiera darte un beso con toda mi vida y quedarme un rato amarrado a eso…ahí en tu sonrisa aprendí a enamorarme de vivir enamorado.

Ahí en tu sonrisa quisiera sólo el presente, que importa el pasado y mañana no está todavía inventado, no está ni siquiera planificado, sonriamos ahora que nos tenemos al lado…ahí en tu sonrisa el tiempo es sólo un reloj que en casa he olvidado, en esa sonrisa ocurre un milagro siempre que le rezo al santo de lo inesperado, ahí en tu sonrisa tan bella, en esa curva super-fashion, se inspiran mis manos, mis cartas, mis cuadros y todas las estrellas…con esa sonrisa vestida de rojo, quedaste inmortalizada detrás de mis ojos, en esa sonrisa existe otro mundo, un nuevo universo en un gesto improvisado…ahí en tu sonrisa aprendí a enamorarme de vivir enamorado.

Carta a la Luna 97 – Viaje Lunar 2 – Día 10

A veces me siento enamorado del mundo entero cuando me enamoro de ti, eres la expansión del corazón para entender la belleza escondida en el arte de simplemente respirar, cuando respiro de ti en un espacio reducido entre los dos entiendo la confusión increíble que me lleva a crear y a montar estructuras de oraciones y palabras como soles infinitos para alimentar el brillo de ti en el espacio donde te conocí.

A veces siento que he vuelto a nacer, al otro lado del mar, en tu tiempo, en otro país y en otra ciudad, es un pequeño milagro personal todo lo que logras en mi, y a veces no lo creo, es sobrenatural, como el mecanismo en una estrella fugaz que logra cumplir deseos sólo a quien cree en ellos, a quien todavía se atreve a soñar, y yo me atrevo contigo a vivir si es necesario en un sueño pintado por todas partes de realidad, me atrevo a intentar vivir del alimento de un beso y al abrigo de un abrazo certero y que dure y que perdure en el tiempo desafiando todo esquema de comodidad que se inventó don dinero.

A veces te quiero abrazar cuando te tengo frente a mi y decirte tantas cosas que me debo de callar porque ahora te entiendo y te comprendo de verdad. Solté la mano del egoísmo terrible que me dirigió el cuero y me emborrachó la mente durante tantos viajes y arrasó con los detalles que la vida me pudo regalar. A veces, luna preciosa, quisiera tantas cosas contigo, pero sé que si las consigo, será confiando en un pequeño “quizás”, será viajando y no preguntando, al lado de un reloj inválido y la paciencia como ciencia cierta en la ecuación de esperarte sin esperar, sólo siendo con el tiempo a la par.

A veces simplemente dándole la espalda a la muerte en el espacio si presiento que se acaba el aire, porque sé que igual respiro de lo que significas para mi, esto que me haces sentir es increíble y a veces no me lo creo ni yo mismo, me sacaste del fondo de un abismo personal sin hacer nada, sólo apareciendo frente a mi, sonriendo ahí mismo, y me cambiaste el compás de esa marcha mortal por una canción de libertad. Ya no estoy seguro de quererte, porque creo que lo que hago es adorarte, siempre estuviste a mi lado luna, aún sin conocerte, tal vez se alinearon los planetas o se enamoró de mi la suerte para que la magia de lo absurdo haya logrado regalarme la certeza de tenerte aquí, ahora en mi tiempo de quererte tanto, adorarte sin religión ni condición…simplemente se me ahogó el ego y el presentimiento y vivo al día, cada día con emoción, eres tú de la esperanza en mi vida, que ahora es más vida, la ilusión.

Si te escribo todos los días, es porque eres motivo suficiente con contrato indefinido y para siempre, porque lo que tu me has dado, no lo habría imaginado posible en mis días, ahora me siento especial y tu eres espacial, se me acabó estar pegado al magnetismo de este planeta y vivo en este viaje por encontrarte algún día a mi lado, es el efecto secundario de estar enamorado, darlo todo, confiarlo todo, yo no encuentro ninguna excusa para evitarlo o negarlo, aunque parezca una locura, es mi verdad más consciente y más coherente, es mi vida y elijo apuntar hacia la tuya, si el resultado es tu sonrisa, si uno de los finales podemos ser los dos juntos, algún día.

Tu tranquila, no hagas nada, se feliz y déjame seguir intentando darle vida a tu risa cada día o cada mañana, quiero ser un plus en tu alegría, estar ahí, si me necesitas o me extrañas…un abrazo sin pedirte nada a cambio, cuando sientas que tus brazos quieran dármelo, cuando sientas que tú quieres dármelo…mientras tanto, éste astronauta, seguirá viajando.

Carta a la Luna 77 – Te llevo

Te llevo a mi lado, como un sueño recurrente,
entre abrazos y un beso, repitiéndose en mi mente,
llevo el tacto de tus manos y al miedo inconsciente.

Te llevo a mi lado, viajo ligero y muy enamorado,
encendiendo el motor que antes llevaba congelado,
llevo tu sonrisa como un pin en la camisa atravesado.

Te llevo a mi lado y a pesar de todo no estoy sólo,
voy por tu sendero escribiendo y perdiéndome en tus ojos,
llevo cada instante de tu vida y tu alegría es mi tesoro.

Te llevo a mi lado por las tardes cuando arde el corazón,
cuando lo que siento afirma que te quiero más allá de la razón,
llevo el fuego de un segundo en tus labios y eso no es ficción.

Te llevó siempre al lado, bien pegada al costado, a la izquierda de mi pecho explorando y encontrando que te quiero como no pensé que podría hacerlo algún día y todavía me sorprendo, cuando entiendo y me centro en el sentimiento que convive con mis sueños y la esperanza de encontrarte dormida y tranquila, para despertarte con un beso.

Yo te llevó y estoy contento a pesar de estar lejos porque veo tu reflejo en mis manos cuando escribo, cuando canto y cuando me siento en un banco y decido confiar en el milagro de verte pasar y que te sientes a mi lado, después de conversar, robarte un “quizás”, llevarte de la mano a mirar esas estrellas bellas que a tu lado son pequeñas y decirte al final lo que ya sabes, lo que callo y no digo, pero escribo y lo hago con detalle…hoy te repito que te quiero, otra vez, no me muevo del camino, yo aquí sigo y no me rindo, no me rindo…

Carta a la Luna 75 – Un momento

Un momento antes de la medianoche, sujetando un lápiz en la mano,
y te escribo esta carta de origen compartido, sin ti y contigo,
si tu no estuvieras nada de esto existiría, ni siquiera mi alegría,
tu belleza es la cura del insomnio en mi vida por un sueño…
y desde esta esquina del espacio te repito junto al eco, que te quiero.

Un momento antes que den las doce, en mi cita con éste papel,
trato de explicarte que eres para mi un milagro hecho mujer,
si tu no estuvieras, el universo perdería el color y cualquier verso,
tu belleza es la envidia de la vida eterna resumida en tu sonrisa…
y sentado en una estrella te recuerdo susurrando, que te quiero.

Un momento antes que por fin sea mañana y te vea por toda la semana,
ya imagino cuando te vea llegar y despierto me obligues a soñar,
si tu no estuvieras este astronauta jamás habría podido despegar,
tu belleza es como una musa infinita incendiando mi creatividad…
y sentado mirando por la ventana, te busco y recuerdo cuánto te quiero.

Carta a la Luna 72 – Tu sonrisa x3

Tu sonrisa como un rayo imposible que siempre pega en mi pecho,

tu mirada es la luna y mis ojos como gatos que observan desde el techo,

tu vida es la princesa, el miedo, el dragón y mi espada, desde luego, el corazón.

Tu sonrisa en la mañana, el happy-hour en mis días y su efecto dominó,

tu mirada es poesía inspirando estas cartas y yo sólo quien las escribió,

tu vida es una obra de arte, tu energía los colores y el artista, el corazón.

Tu sonrisa, la primera en mi lista si el genio de la lámpara viene a preguntar,

tu mirada es la ventana de un milagro respirando mi lado y me pone a temblar,

tu vida es la mejor canción, mi viaje es la letra y el ritmo está en el corazón.

Carta a la Luna 62 – Viaje Lunar, día 10

Esta mañana por la ventana cantó el alba, dentro de un día vas a volver,

hoy fue el ensayo, mañana será un concierto cuando te vea aparecer,

hoy me bebí el segundo café que dejaste calentando sobre tu letra en un papel,

perdido un par de veces en una canción que repetía: “pero que bella mujer…”

Ahora te escribo y te recuerdo, para inspirarme siempre estás aquí,

junto a mis sueños, en mi sonrisa y hasta en la brisa, vives en mi,

la vida enseña y también te mata, por fin aprendo y quiero vivir…

no se explicarlo, solo abrazarlo, es un milagro quererte a ti.

Dentro de un cuento tal vez te abrace y te confiese que te extrañé,

que las mañanas se hicieron grises cuando te fuiste y yo me quedé,

hoy nada importa, todo lo apuesto, no tengo miedo y te quiero ver,

la vida es viaje, tú mi camino, estuve dormido, me sonreíste y desperté.