Carta a la Luna 295 – Saliendo del bosque

De paseo por el bosque
de enfermero por la herida
abrazando la caída
desprendiéndome del norte
de paseo por la vida
los rumores son más fuertes
llega pronto mi salida
estoy listo, estoy presente
humedezco los recuerdos
de rodillas en la orilla
veo extraño mi reflejo
sonriéndome ajeno
pero vuelve a besarme
esa brisa inventada
melodía en la nada
ahora vuelvo a recorrer
el espacio y tal vez
sea eterno sin querer
o sea mi última vez
una luz entre las sombras
desconcierto sin demora
abro bien el corazón
voy cerrando la razón.

Carta a la Luna 272 – Cosas pasan

Superstición
y premonición
mente demente
corazón potente
grito, ruido y vibración
destrucción sentimental
mente de madera
corazón de metal
oxidándose en tu sonrisa
lejana y ajena ahora a mi
sin dinero para el rescate
asfixiado y sin aguante
brisa cero en mis ventanas
noche entera en mis mañanas
destino sin piedad
ciego por luchar
escapista y camino sin final
media luz entre sombras
sol calentándome las sobras
caminando caminar
no parar y es verdad
que todo fue mentira
o el movimiento previo a esquivar
ensayar, la función debe continuar
es igual, todo gira por girar
el destino y su siniestro
arrancándome el camino
y mis manos sin parar
escribiendo
regalándome a trozos sin parar
para ti y para mi
a la luna o a ninguna
a la vida que empieza
para poderse terminar
a pasar sin encontrarnos
si prefieres, ignorarlo
a pesar de lo que siento
si revivo o si muero
lo que quiero es lo de menos
mientras muerdo la galaxia
para que no se me pierda
mientras relleno el espacio
de tu cero a la izquierda.

Carta a la Luna 254 – Consecuencias en mi

Escritos fuertes a golpe de tinta,
arrullo embravecido invitando al naufragio,
trueno embotellado, mensaje atrapado a la deriva,
bosque germinando en sal, tapizando mis heridas.

Frase fácil como un airbag agujereado,
el desprecio sigue aullando en clave de sonrisa,
piel azul como un abrigo de papel bajo tu helada,
sangre y sueño empujándome al camino que no acaba.

Luz perdiendo la cabeza por tu sombra,
mi verdad apaleada por mentir en realidad,
dios de barro como lienzo de tus huellas del final,
corazón entristecido en latidos, que se vuelve a quebrar.

Carta a la Luna 220 – Para ti

A merced, de una marea imaginaria, respiré y volví, a sumergirme en la nada, te seguí, porque pude ver tu rastro, vuelvo aquí después de haberme ido y perdido, por quererte, no te olvido y aquí estoy…para ti.

Vuelvo a ver, un rayo de tu sonrisa sin querer y reí, porque aún siento tu brisa y reviví, otra vez, mientras te imaginaba regresar, vuelve esa electricidad y ya ves, no me rindo y aquí sigo…para ti.

Quiero ver, tu mirada conectada a la mía otra vez, que regresen las mañanas y el alba, porque perdí hasta la luz y las palabras, sólo a ti te he esperado, aquí sigo enamorado, escribiendo…para ti.

Carta a la Luna 211 – Musa fashion espacial

Cuando te vi llegar, rodeada de luz lunar, ultravioleta mirada arrasando mi piel, tu sonrisa siempre espacial, hoy quiero llegar, pero ahora no estás y me puedo congelar…

Sólo recordar, escapaste entre las sombras del espacio y voy detrás, te quiero encontrar, musa fashion espacial, sin fuerza quisiera gritar, pero ahora no estás y me puedo acabar…

Se agota el aire, en gravedad cero, aprieto los dientes, no existe el regreso, cruzando a cuerpo tu ruta espacial, el traje no sabe aguantar, pero ahora no estás y me puedo asfixiar…

Palabras para ti, en cartas envío trozos de mi, desde que te fuiste, los latidos bajan, extraño tanto tu energía espacial, te llevo tatuada, pero ahora no estás y me puedo apagar…

Carta a la Luna 200

El astronauta, perdido en la quietud de la oscuridad y el paso del tiempo espacial, sintió fragilidad en la coherencia, frío profundo y una especie de confusión desde los huesos…sin perder tiempo, temiendo un día perderse por completo en su propia memoria, puso en cada uno de los sobres restantes guardados en su mochila, el mismo título: “Carta a la Luna”…finalmente, se tatuó en ambas manos, la palabra “Luna”. Y a continuación, escribió para ella:

Perdiendo el norte, sólo hay sur, alguien me cortó hasta la luz, perdí el sentido y no sé bien dónde estoy, sé lo que quiero y lo que tengo, sé que me duele todo el cuerpo, perdí la fuerza porque tú eras mi motor, ya no recuerdo bien quién soy, no sé si vengo o si voy, perdí en tu ausencia y ahora pierdo la razón…

Perdí el destino de mi viaje, alguien robó mi equipaje, sé me perdió también hasta la inspiración, sé lo que siento y te siento, sé que se acaba mi canción, ya no recuerdo el sonido de mi voz, tatué tu nombre en mis manos, para saber que hago aquí, tal vez pronto no sepa nada de mi…

Perdiendo el rumbo en la cabeza, alguien está cerrando puertas, perdí el calor cuando el frío me abrazó, sé que te quiero y te espero, sé que tal vez me apague al fin, perdí el aire pero jamás retrocedí, ya lo demás no sabe a nada, si no aparece tu mirada, hambriento el vacío y yo soy la carnada…

Perdido escucho al silencio, doscientas cartas de amor, un traje de astronauta y en la mano el corazón, perdí la rabia y aprendí, gracias por creer tanto en mi, te juro que yo lucharé por resistir, puedo perderme intentando encontrarte, puedo olvidarme intentando recordarte, no tengo nada que pedir y aunque decidas no volver, no te dejaré de querer…


PD: Alguien dijo una vez, que “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.”, esa fue, luna, mi manera de verte siempre, esa fue mi suerte…lo que llevas dentro, fue motivo suficiente para decidir, de un salto, cruzar el espacio entero para llegar a ti, aún si la probabilidad de ello, fuese de un 1%. Gracias por tu vida, una vez más.

Carta a la Luna 197 – A veces creo verte

Otra vez vuelve a anochecer, cubrió una sombra la ilusión, en mi cabeza la razón se extinguió, por los caminos de mis venas, sigue viajando el calor, sobre la piel el frío me anestesió, no sé dónde fuiste a parar, ¿por qué no te puedo encontrar?, a veces creo verte pero no estás.

Otra vez vuelve a anochecer, cantó una estrella tu canción, en mi sistema tu sonido se quedó, perdí la luz y el color, perdí el aroma y el sabor, cuando te fuiste te llevaste lo mejor, no sé dónde fuiste a parar, ¿por qué ya no puedo soñar?, a veces creo verte pero no estás.

Otra vez vuelve a anochecer, perdido siento que me voy, en mi cabeza todo ya desconectó, por el recuerdo que se aferra, resiste aún mi corazón, el traje de astronauta ya se me rasgó, el aire dice que se va, mientras escribo para ti, envío en el sobre un trozo más de mi, no sé dónde fuiste a parar, si estas palabras llegarán, a veces creo verte pero no estás.

Carta a la Luna 176 – Posiblemente

Posiblemente esté perdido, sumergido en este momento, todo el tiempo naufragando en tu recuerdo, estoy de acuerdo si no vuelvo a soñar, prefiero la realidad y tu sonrisa un segundo, que sin ti la eternidad, posiblemente esté perdido, pero siempre estás conmigo.

Posiblemente esté ausente, escapando de mi mente, todo el tiempo estás tú apareciendo, estoy de acuerdo si no logro escapar, prefiero encerrarme en lo que siento y perder por fin la llave, recordando tus mañanas en la nave, puede ser que esté perdido, pero siempre estás conmigo.

Posiblemente me mantenga enamorado, sin opción a ignorarlo, todo el tiempo escribiéndote poemas, desde el corazón que me gobierna, prefiero perderme en el espacio y perder hasta la luz, si lo último que veo eres tú…parece que estoy perdido, pero siempre estás conmigo.

Carta a la Luna 171 – Noche apagada

Esta noche me apagaron el espacio, tengo que andar despacio, estrellas desenchufadas, la canción amordazada, esta noche es extraña porque tú no estás aquí, por suerte guardo algo de ti, la realidad y su venganza, yo me subí a la balanza a ver si peso más que un sueño, sonreiría pero no puedo, hace frío y no es posible ese gesto, estoy vivo porque sé que no estoy muerto, esta noche me cortaron la raíz.

Esta noche me apagaron el espacio, tengo que tener cuidado, un cometa me pegó, el cristal se me rajó y veo doble oscuridad, contra el pecho abrazo mi libertad y algo de ti, con eso pienso seguir, el calor y la esperanza, yo escribiendo a media luz y el invierno en mis dedos, cantaría pero no puedo, las palabras se congelan bajo cero, estoy vivo sólo porque sé que puedo, esta noche me cortaron la raíz.