Carta a la Luna 260 – Aire, agua, tierra y fuego

Aire difuso
escaso
confuso
principio de fuga
en mis labios
silencio de ti
palabra imposible
censura al sonido
jamás mi canción
ambiente pesado
tangible
sin nada
espeso y difícil
perdido el grito
mi tiempo
finito.

Agua salvaje
embiste
rugiste
mareas eternas
cargadas de sal
profunda verdad
ahogada en mentiras
naufragio espacial
tus ojos y el mar
sirena especial
regalos del eco
princesa lunar
rompí el espejo
salvé lo mejor
lo pude cargar
quisiera nadar
llegar a tu orilla
callar y abrazar
volverte a besar.

Tierra de nadie
tan seca
eterna
profunda condena
respira montañas
pesadas pestañas
me pierdo
en sus venas
no siento las piernas
perdiendo la suerte
consciente de ti
de mi, tan ausente
dibujo el camino
pateo al destino
no paro
yo sigo
aquí sólo conmigo.

Fuego perpétuo
me incendio
latiendo
desborda mi centro
robando el aliento
cordura en cenizas
tal vez tu sonrisa
volviendo a pegarme
regresa a buscarme
te quiero y arde
estrella cobarde
robó mi deseo
fugó en el cielo
heridas abiertas
mis manos desiertas
viviendo del arte
sin musa
ni excusa
tal vez sobrevivo
me apago y revivo.

Carta a la Luna 226 – Que no deja

Te dejo el paso que no diste, por si un día quieres cruzarlo,
el sabor de aquel instante eterno, aún viajando por los labios,
te dejo trozos de mi vida enamorada, en cada texto que escribí,
la certeza idealista que gritaba por mis venas, que tú eras para mi.

Te dejo el abrazo que guardé, por si un día sientes frío,
el secreto escondido en mi pecho, que se abrió sólo contigo,
te dejo el tiempo que aún tengo, por si quieres regresar,
las canciones traduciendo aquello, que no puedo explicar.

Te dejo toda la verdad, por si crees que te miento,
las estrellas encendidas,  abrigando lo que siento,
te dejo el arte de mis manos, que sin ti es tan inerte,
la fuerza de mi corazón, que no deja de quererte.

Carta a la Luna 133 (lado B) – Un leve nivel

Un leve nivel de conciencia cuando me ahogo en tus ojos, un rastro de migas, que el viento hizo enemigas de mi retorno, una rabieta del destino, otro niño perdido para nunca jamás, la boca que no podré olvidar, dónde no me contuve ni un segundo, esa que detuvo al mundo, el trago amargo de vino, la curva mortal en mi camino, una carta y más de cien versiones, la terquedad de mis ilusiones y un abrazo abrasado por el frío al vacío, cuando me acuerdo de ti, cuando me olvido de mi, quisiera otra vez un sueño, aunque sea pequeño, dónde dos sea uno y lo demás sólo números.


Un leve nivel de incoherencia cuando pierde la paciencia el corazón, cuando patea el pecho, cuando giro pero me mantengo derecho, si te canto desde aquí, si no veo desde que te vi, si te busco en un cuento y sólo encuentro al dragón, con las manos tiritando siempre vuelvo a escribir por calor, tanto paisaje desperdiciado sin color, las mañanas enfadadas con la suerte, la promesa eterna de la muerte y la vida siempre viva en un instante, dando pasos de gigante por el universo, no te asustes si no regreso, siempre volverá ese beso, no me esperes más de lo que yo estoy esperando, tal vez vuelva en un rato, dibujando tu retrato.

Un leve nivel de inocencia cuando imagino tus labios cruzando el espacio, confirmo mis latidos si empaño el cristal de mi casco, perdido el grito frustrado de un soñador asustado, un rayo cayendo dos veces me ha encontrado, dejé todo atrás para tener un camino hacia delante, tus poros y ese efecto electrizante, la historia extravagante de un tipo que busca a la Luna, enamorado de ella como de ninguna, que lleva su corazón por la galaxia esperando sobreviva…esperando con una sonrisa que su dama, le sonría.

Carta a la Luna 108 – Más de ti

Un momento en tu mirada, tiene magia y tiene paz,
cada sonrisa de tus labios, adicción total,
yo te observo desde lejos, pero siempre estás aquí,
ya no sé si estoy soñando, pero siento tanto desde que te vi.

El incendio en mi pecho, siempre me sabe a ti,
en cada cielo de mis sueños, luna, siempre estás ahí,
yo te quiero desde el centro de mi vida, cada día un poco más,
ya no sé si estoy dormido, pero contigo todo es mucho más real.

Cuando escribo y te recuerdo, todo está mejor,
tu me dejas sin aliento y ya no existe más dolor,
yo quisiera abrazarte sin relojes y besarte una vez más,
eres de mis días lo más bello, por la noche quien me vuelve a inspirar.

Carta a la Luna 103 – Girando

Girando en una esquina del espacio, otra vez te vuelvo a ver,
viajo ahora muy lento y muy despacio, aprendí a no correr,
voy soñando con tus labios entonando en el silencio una canción,
que me habla de los dos y me enciende como un rayo el corazón, 

Girando en la curva de tu sonrisa, aprendí en un segundo a renacer,
viajo sólo y no me rajo ni un momento siempre que te pueda ver,
voy soñando por tu galaxia con mis brazos amarrados a tu piel,
aunque sólo sea un sueño, se siente increíblemente bien.

Girando en la estrella, que ilumina con un guiño mi camino hacia ti,
viajo sólo, muy contento e inspirado en la magia de tu efecto en mi,
voy soñando que aterrizo en el patio de tu casa y te digo que te quiero,
la verdad es que aún no llego, pero todavía me muevo, te aseguro no me rindo,
quisiera no morir nunca, por si el tiempo caprichoso hace el viaje infinito,
porque sé que es verdadero, el que golpea en mi pecho, preguntándome por ti.

Carta a la Luna 78 – Cuando, cada día

Cuando estoy frente a ti, pierdo el norte allí en el sur,
cuando te veo ahí, cierro los ojos y allí sigues tú,
cuando te siento aquí, todo es mentira y tu mi verdad,
cuando te tengo a mi lado luna, nada más me puede importar.

Cuando estoy frente a ti, todo me gusta, pero tú mucho más,
cuando te veo ahí, me muerdo los labios para no estallar,
cuando te siento aquí, vivo en un sueño de pura realidad,
cuando te tengo a mi lado luna, mi corazón se pone a cantar.

Cuando estoy frente a ti, sin remedio, me vuelvo a enamorar,
cuando te veo ahí, me ahogo en tus ojos para respirar,
cuando te siento aquí, te quiero mil veces y alguna más,
cuando te pueda abrazar, no sé si mis brazos te puedan soltar.

Cuando estoy contigo todo termina para volver a empezar,
cada día contigo, es el primero y el último antes de volver a soñar,
cada minuto contigo es un regalo que siempre quiero guardar,
cada vez que te miro, te hablo, luna, espero lo sepas notar.

Carta a la Luna 77 – Te llevo

Te llevo a mi lado, como un sueño recurrente,
entre abrazos y un beso, repitiéndose en mi mente,
llevo el tacto de tus manos y al miedo inconsciente.

Te llevo a mi lado, viajo ligero y muy enamorado,
encendiendo el motor que antes llevaba congelado,
llevo tu sonrisa como un pin en la camisa atravesado.

Te llevo a mi lado y a pesar de todo no estoy sólo,
voy por tu sendero escribiendo y perdiéndome en tus ojos,
llevo cada instante de tu vida y tu alegría es mi tesoro.

Te llevo a mi lado por las tardes cuando arde el corazón,
cuando lo que siento afirma que te quiero más allá de la razón,
llevo el fuego de un segundo en tus labios y eso no es ficción.

Te llevó siempre al lado, bien pegada al costado, a la izquierda de mi pecho explorando y encontrando que te quiero como no pensé que podría hacerlo algún día y todavía me sorprendo, cuando entiendo y me centro en el sentimiento que convive con mis sueños y la esperanza de encontrarte dormida y tranquila, para despertarte con un beso.

Yo te llevó y estoy contento a pesar de estar lejos porque veo tu reflejo en mis manos cuando escribo, cuando canto y cuando me siento en un banco y decido confiar en el milagro de verte pasar y que te sientes a mi lado, después de conversar, robarte un “quizás”, llevarte de la mano a mirar esas estrellas bellas que a tu lado son pequeñas y decirte al final lo que ya sabes, lo que callo y no digo, pero escribo y lo hago con detalle…hoy te repito que te quiero, otra vez, no me muevo del camino, yo aquí sigo y no me rindo, no me rindo…

Carta a la Luna 76 (lado A) – Los planetas y las estrellas

Hoy te vi otra vez y pusiste mi universo al revés
y se cayeron los planetas y las estrellas,
ya no quiero ocultarme bajo el miedo,
ya no temo escribirte que te quiero.

Hoy volviste a mi lado y sentí el magnetismo en el costado
y explotaron los planetas y las estrellas,
ya no puedo inventar que no lo siento,
ya no quiero evitar el sentimiento.

Hoy te volví a ver y creí enloquecer sólo con ver tu mirada
y se iluminaron los planetas y las estrellas,
ya no puedo regresar a esa casa, que se agrieta,
ya no quiero escapar sobre un cometa.

Hoy te vi y casi me muero pero me siento como nuevo, como el primero que recorre este camino con tu luz como destino y te digo otra vez cuanto te quiero y que te espero aquí flotando en un mar oscuro y estrellado voy nadando y estoy cantando, con los labios vencidos por el frío tu canción hizo de abrigo y se quedó conmigo, con este astronauta que te escribe y que a veces te habla y no se cansa, no se rinde, lo que llevo dentro no se extingue y siempre te distingue sonriendo allí a lo lejos..aquí en mis sueños.