Carta a la Luna 246 – Demolición

Improbable pero cierto,
desfase del minuto infinito,
un quizás como un trueno,
corazón de lenguaje nativo.

Distracción del alba absoluta,
abrazo kamikaze pendiente,
el reflejo que todavía me busca,
golpe seco rompiendo la suerte.

Demolición interior prematura,
ilusiones rompiendo a llorar,
palabras vengándose a oscuras,
lección a golpes de realidad.

Idealista a tiempo completo,
un idiota a tiempo parcial,
acertijo imposible en secreto,
el final volverá a empezar.

Astronauta de ti enamorado,
carne y hueso que no va a durar,
prisionero de lo que has callado,
este invierno no va a terminar.

Carta a la Luna 205 – Posibilidad aquí

Puede ser que ya no vuelva a recordar, puede que me pierda y olvide respirar, puede ser que aún estés fuerte en mi, puede ser que no sepa que hago aquí.

Puede ser que trascienda y sepa revivir, puede ser que me apague y me vaya de mi, puedo ser un instante, o el infinito por ti, puede ser que no sepa que hago aquí.

Puede ser que nada ya importe, puede ser que olvides mi nombre, puedo ser quién siempre esté para ti, o un abrazo que sé perdió por ahí, puede ser que te quiera con todas mis fuerzas, puede ser que sin volver, desaparezcas y a veces no sé, que hago solo, aquí sin ti…

Carta a la Luna 196 – Soy ese

Soy sólo lo que siempre fui, el que piensa primero en ti, el que saltó de su planeta para vivir, sin el aroma de la duda, me decidí y dejé todo, aprendí a respirar sin aire de algún modo, no soy lo que alguien te contó, soy lo que creo, sabes bien, ese que de ti, hasta los huesos, se enamoró.

Soy sólo el que te escribió, el que también te dibujó, el que incluso en silencio te extrañó, el que ahora cruza el espacio, muriendo sin saber, despacio, el que por ti hasta a la NASA engañó, soy el que entiende cuando callas, si te me pierdes todo es nada, el que sin tiempo al infinito derrotó.

Soy sólo ese que esperaba, verte llegar cada mañana, el que escondía una sorpresa bajo la manga, soy también ese que soñaba, estar contigo y decir nada, en un abrazo amarrarme a tus ganas, soy el que ahora se despierta y no te ve, soy esa duda pasajera que se fue, soy el siguiente en la lista de un “puede ser”, soy ese que sigue esperando, soy el que está, pero ¿hasta cuándo?, soy lo que sabes bien que soy, si no lo sabes, mírame, ese que ama lo que llevas bajo la piel.

Carta a la Luna 194 – Cada día en mis cartas

Después de tu minuto, el reloj se suicidó, el infinito se multiplicó por dos, se incendió este camino, se me quemó la ilusión, apretando sus cenizas oí tu canción, tengo tiempo por las venas, del espacio y tus estrellas, un incendio en el pecho que aún calienta, voy disfrazado de astronauta, volando a ciegas si me faltas, te digo que te quiero cada día en mis cartas…

Después que todo se eclipsó, el horizonte se apagó, perdido entre un latido y la razón, no tengo nada que ofrecerte, sólo este loco corazón, que como yo, también de ti se enamoró, vuelve el silencio a llenarme la cabeza, la realidad vuelve a tomarme por sorpresa, voy inventando aire para no ahogarme, más cerca a la espada que a la pared, siento el filo pero no pienso volver…

Después de caer en tus ojos, de abrazarme a tu boca, después de aprender también de mi derrota, el resto de este universo poco importa, da igual si hoy vuelvo a morir, porque aprendí, gracias a ti, a revivir, no pasa nada mientras pueda resistir, porque llegaste tú a mi vida una mañana, enamorado estoy también hasta del alba, porque te quiero desde el fondo de mi vida, entiendo que lo primero es tu sonrisa…

Carta a la Luna 163 – Por la mañana junto al alba

Por la mañana junto al alba, otra vez eran tus pies, otra vez era tú piel y tú sonrisa de papel con esa curva dibujada, esa mirada donde aterriza la mía y se detienen, mientras estalla el reloj, ahí está todo mejor y no entiendo, casi no pesa más el cuerpo, sólo existe lo que siento, un momento estirado al infinito y elijo escribirte una vez más, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez tu risa, esos tambores ensayando en el pecho, otra vez esa manera de mover cada palabra en el aire de tu boca, la coherencia casi loca y yo no quiero entender, será lo que tenga que ser, cerré los ojos pero aún te podía ver, sólo respiro de tu brisa en el espacio, las estrellas atenuándose despacio, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez contigo, hacia frío pero sobraba el abrigo, otra vez esa inspiración como un tsunami en mis mares, otra vez toda mi atención sobre tú vida, no quedan puertas de salida, sólo muchas de bienvenida, cada oración sonaba como una sinfonía, como un himno a la alegría yo estaba feliz, todo esto explica algo de mi, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Carta a la Luna 147 – Sólo por curiosidad

Luna, en mis ojos ya no vives, fuiste y olvidaste regresar, apagaste y no volvió a iluminar, me quedé con el reloj del infinito estropeado, el recuerdo y mil canciones me han quedado, luna, dime dónde vive ahora tu sonrisa, no tengo prisa en realidad, sólo es curiosidad.

Luna, en mi boca sabe a veces a tu nombre, el eclipse tardo más que de costumbre, me quedé con un abrazo a media asta, la galaxia entera ahora ya no basta, la cordura se fugó con la hermosura, dime luna dónde vibra esa risa en concierto espacial, sólo por curiosidad.

Luna, sigo entero y escribiéndote igual que ayer, ahora el frío se empieza a relamer, me quedé con el calor ahí en el pecho, voy derecho y ahora ciego estoy mejor, ahora sigo al corazón, dime luna, si me entiendes esta noche, aunque sea la mitad, sólo por curiosidad.

Carta a la Luna 138 – Nadie antes como tú

Tú sabes la verdad, llevo una década más que tú dando vueltas por este valle azul, quiero dejar claro que nadie antes como tú me sucedió, aprendí a querer, a dar y al infinito esperar…nadie antes como tú.

Tú tienes que confiar, llevo más tiempo que tú cantando en este lugar azul, quiero querer, aprendí a quererte para en el espacio hoy, de vista perderte, no se dónde estás, tal vez te vuelva a encontrar…nadie antes como tú.

Tú tienes que comprender, estoy hecho de hueso y piel, me puedo echar a perder con tanto frío, no me puedo conservar si dejo de palpitar, todavía sé escribir cartas para ti, si quieres leerme…nadie antes como tú.

Carta a la Luna 132 – Tu dirección

Vuelves si te vas, frente a mi cuando no estás, herida que reta a mi corazón, locura inevitable de la razón, vuelves cuando no dices adiós, hablaste cuando la música terminó, cortaste de raíz la explicación, vuelvo a mirar en tu dirección.

Vuelves cuando ya no estás aquí, lloro cuando tendría que reír, un disparo en tu nombre hacia el sol, escribo otra carta por amor, vuelves porque no te despediste, sueño sin querer que apareciste, desapareces a continuación, vuelvo a mirar en tu dirección.

Vuelves a pesar de no estar, corres cuando aprendí a caminar, el infinito resumido en unas horas del reloj, el silencio silenciado por mi voz, vuelves aquí porque yo también volví, lo que siento y tu dosis de inspiración, vuelvo a mirar en tu dirección.

Carta a la Luna 116 – En mi vida de repente

Tengo clavada en el costado la palabra enamorado, tengo menos vicios y un exceso de tu imagen cuando estoy soñando, tengo tanto en el tintero remojando, tengo un abrazo, un beso y un te quiero entrenando en un templo que fundó mi sentimiento, tengo un momento de resaca después de un pulso con tu mirada, tengo tu sonrisa dibujada y tantas ganas de besarla…tengo muchísima suerte, por tenerte en mi vida de repente.

Tengo seguro lo inseguro para ser exacto, tengo un segundo estirado al infinito y al silencio afinando una nota en mi oído, tengo un deseo bandido que quiere escapar contigo, tengo estas lineas que te escribo tiritando mientras trato de explicarme, tengo la alegría bien planchada y perfumada para cuando estoy contigo, tengo el corazón pegando saltos como un loco, si te digo que te adoro es decir poco…tengo muchísima suerte, por sentir todo esto de repente.

Tengo todas las mañanas decoradas de belleza, tengo un coffee-break todos los días junto a una princesa, junto a ti, tengo todo cuando estás cerca de mi, de algún modo fue por ti, que respiré y reviví…tengo en tus brazos un recuerdo caprichoso, tengo tu rostro en el iris de mis ojos, tengo en la memoria una tarde que no permite que me acobarde, tengo el tacto, si te toco en el espacio hago contacto y el universo entero se hace abstracto, sólo contigo está claro y ya no hay más…tengo muchísimo más, de lo que pude algún día imaginar.