Carta a la Luna 317 – Hora soy

Mi viaje es un intento de retorno constante
las idas y vueltas del deseo hambriento
el enfoque opaco maquillado y delirante
mi casa universal y mi querido intento

Mi viaje tuvo causa en un instante prolongado
despertó una mañana y soñó, pero no durmió
un paisaje esmeralda y me había encontrado
unas manos, tinta y ganas, un sonido que estalló

Mi viaje agoniza y va contento hacia el final
ya no duelen estos pasos, ya no espero, ahora voy
abracé el corazón, aquí dejé lo racional
fui una brisa, una tormenta, un astronauta y ahora soy.

Carta a la Luna 241 – Debo pero no debo

El astronauta, preso de una nube de gases tóxicos espaciales, mezclados con la difícil situación de haber perdido de vista a la Luna, alucinó y sintió que era aplastado por el vacío de la tristeza, hoy perdió esperanzas mientras escribía totalmente ajeno, mientras mordía la ironía de estar muriendo en el espacio por seguir aquello que le daba vida, por seguir al corazón.

Debo imaginar esa respuesta porque callas,
debo rodar por la cuesta de mis ganas,
debo ser inteligente y apagar mi corazón,
debo ser de lo que siento, una prisión
debo seguir incompleto y callado,
debo fingir y mirar al otro lado,
debo dejar de quererte tanto a ti,
debo dejarme morir para seguir.

Debo aprender a sonreír sin ser feliz,
debo reciclar mis últimos latidos,
debo vivir por vivir y sin sentido,
debo ser socialmente correcto,
debo rezarle seguido al dinero,
debo dejar de dedicarte esa canción,
debo hacerle caso sólo a la razón,
debo hacerme el duro y no extrañarte,
debo dejar de verte en cualquier parte.

Debo aceptar que sin más te fuiste,
debo acostumbrarme a estar triste,
debo dar respuestas pero nunca preguntar,
debo abstenerme para siempre de soñar,
debo asimilar que ya no puedo respirar,
debo ser artista sin poderme inspirar,
debo hacerme el tonto y olvidarme de crear,
debo ser un cero a la izquierda hasta el final.

Carta a la Luna 239 – Por quererte, te escribo también hoy

Tengo tiempo, aunque sea muy poco, tengo pulso y lo pienso aprovechar, tengo vida que no piensa en la muerte, cuando llegue será sin avisar, el espacio me lleva de paseo, sin retorno pero quiero intentar, encontrarte un día aunque sea, solamente pura casualidad, tengo prisa por ver esa sonrisa, tengo un beso preguntando por ti, he mentido a todos mis sentidos, aún respiro, pero no hay aire aquí.

Tengo ganas también de abrazarte, de quererte con toda libertad, tengo firmes los pies pisando tierra, mi cabeza ya se echó a volar, tu recuerdo es mi mejor lugar, lo peor es que tú ya no estás, lo imposible es lo que me motiva, el momento que se hizo inmortal, tengo un sueño parado en la cornisa, pero nadie lo viene a rescatar, he cerrado los ojos esta noche, fingiré que te vuelvo a encontrar.

Tengo tiempo cruzando el desierto, tengo brazos cansados de nadar, espejismos al fondo del abismo, mil sirenas varadas en la arena, tengo suerte pero hoy la he perdido, tengo ganas y las he reprimido, he llorado queriendo sonreír, he falseado mi voz y mis pecados, he llegado y me tengo que ir, he buscado el presente en el pasado y me he encontrado viviendo ahora sin ti.

Tengo frío y me arden las heridas, tengo tibio todavía el corazón, por quererte es que todo esto me duele y no sé si tú sientes como yo, por quererte no puedo olvidarme, por quererte te quiero aún más, por quererte no vuelvo a querer tanto, por quererte quizás me esté engañando, por quererte perdí hasta la razón, por quererte ya no tengo remedio, por quererte te escribo también hoy.

Carta a la Luna 208 – Sinestesia

Arcoíris atrapado entre las pestañas cuando ves el sol, sensación de calor, sinestesia inevitable cuando veo tu rostro entre mis recuerdos, música, lienzo de tu piel y aquel sabor también, probablemente loco jugando a querer ser cuerdo, enamorado todavía, en tú sombra sin salida, naufragando es difícil respirar.

El silencio sideral exhalando una pregunta, cerca al cuello está mordiendo el aliento de la soledad, eternidad robada, en el reloj de mis días sin ti, está guardada, grita fuerte el deseo que dejé en una estrella, fugaz pero inmóvil, tatuada para siempre en mi cabeza, el corazón que te quiere, golpeando contra el pecho, se revela contra el hecho, que sin aire no sé puede respirar.

El impulso inexplicable de algo más allá de mi, que me empuja hacia ti, gravitando alrededor de la idea de encontrarte, frente a frente ignorando al universo, quisiera entregarte eso que late y cada día otro verso, encontrar la palabra exacta en tú boca, sumergirme en tus ojos y ya nada más importa, mientras tanto imagino, coqueteo con las ganas de soñar de nuevo, pero hace mucho que no puedo, Luna, sabes que te quiero y que te espero, pero ningún milagro me hará eterno.

Carta a la Luna 44 – Lado A (no puedo)

No puedo ignorar ese efecto mágico en el corazón de mis ganas,

puedo mirar para otro lado y aún así ver mi sombra bajo esa luz…

no puedo olvidar ni apagar el fuego que ardió una mañana.

No puedo ignorar esas canciones que me hablan sobre ti,

puedo intentar ser muy correcto pero nunca reprimir…

no puedo frenar este viaje en seco porque siento que debe fluir.

No puedo ignorar lo que siento en el pecho, cada golpe es real,

puedo intentar, abrazarte entre sueños, es barato imaginar…

no puedo olvidar, esa luz, la textura, la sonrisa, algún beso, la ternura,

cada paso, el abrazo que perdura y lo que invento…en mi viaje espacial.

Carta a la luna 12

El astronauta, esta cerca de salir de la nebulosa y seguir su viaje hacia ella…que esperaba iluminada de estrellas, allí a lo lejos. El corazón dando saltos en su pecho no le dejaba oír el silencio…con cuidado, y con mucha calma, escribió…

Ahora que la bruma se rinde y vuelven a ganar mis ganas,

regresa el calor de tu rostro abrazándome…por las noches y las mañanas

Ahora que el telón y la bruma han caído, todo vuelve a tener sentido,

abro mis ojos cansados de sombras y otra vez ríes conmigo…

Nunca nos perdimos realmente, siempre estuviste a mi lado, hasta el final…

en mis latidos, en mis sentidos…incluso en aquellos delirios de fiebre espacial

y hasta cuando el miedo apretaba y era tan difícil respirar…