Carta a la Luna 260 – Aire, agua, tierra y fuego

Aire difuso
escaso
confuso
principio de fuga
en mis labios
silencio de ti
palabra imposible
censura al sonido
jamás mi canción
ambiente pesado
tangible
sin nada
espeso y difícil
perdido el grito
mi tiempo
finito.

Agua salvaje
embiste
rugiste
mareas eternas
cargadas de sal
profunda verdad
ahogada en mentiras
naufragio espacial
tus ojos y el mar
sirena especial
regalos del eco
princesa lunar
rompí el espejo
salvé lo mejor
lo pude cargar
quisiera nadar
llegar a tu orilla
callar y abrazar
volverte a besar.

Tierra de nadie
tan seca
eterna
profunda condena
respira montañas
pesadas pestañas
me pierdo
en sus venas
no siento las piernas
perdiendo la suerte
consciente de ti
de mi, tan ausente
dibujo el camino
pateo al destino
no paro
yo sigo
aquí sólo conmigo.

Fuego perpétuo
me incendio
latiendo
desborda mi centro
robando el aliento
cordura en cenizas
tal vez tu sonrisa
volviendo a pegarme
regresa a buscarme
te quiero y arde
estrella cobarde
robó mi deseo
fugó en el cielo
heridas abiertas
mis manos desiertas
viviendo del arte
sin musa
ni excusa
tal vez sobrevivo
me apago y revivo.

Carta a la Luna 197 – A veces creo verte

Otra vez vuelve a anochecer, cubrió una sombra la ilusión, en mi cabeza la razón se extinguió, por los caminos de mis venas, sigue viajando el calor, sobre la piel el frío me anestesió, no sé dónde fuiste a parar, ¿por qué no te puedo encontrar?, a veces creo verte pero no estás.

Otra vez vuelve a anochecer, cantó una estrella tu canción, en mi sistema tu sonido se quedó, perdí la luz y el color, perdí el aroma y el sabor, cuando te fuiste te llevaste lo mejor, no sé dónde fuiste a parar, ¿por qué ya no puedo soñar?, a veces creo verte pero no estás.

Otra vez vuelve a anochecer, perdido siento que me voy, en mi cabeza todo ya desconectó, por el recuerdo que se aferra, resiste aún mi corazón, el traje de astronauta ya se me rasgó, el aire dice que se va, mientras escribo para ti, envío en el sobre un trozo más de mi, no sé dónde fuiste a parar, si estas palabras llegarán, a veces creo verte pero no estás.

Carta a la Luna 189 – Poder llegar

Mis brazos alrededor de la luna, de ti, o de ninguna, alrededor de un sueño, desperté, mis ojos sumergidos en los tuyos, se apaga todo el ruido y flotando sin pensar, en tu sonido espacial, imaginé llegar, una noche, conectado a una estrella, enchufado a tu belleza lunar, el deseo a mi vida fugaz siempre fue, resistir y poder llegar.

Mi mente de repente, ya no sirve, el pecho me advierte, que soy libre quisiera abrazarte otra vez, quisiera acercarme y poder decirte que te quiero, decirte que te espero, me muevo ahora ya sin parar, ahora mismo, si muero me da igual, siempre me vuelves a reanimar, cuando te siento, aunque no estás, sabré resistir y espero poder llegar.

Mis manos dibujando tu sonrisa, mis poros respirando de tu brisa, quisiera tanto y me vuelvo a olvidar, entiendo que ahora sé caminar, paso a paso, ahora tengo claro que no hay descanso, por ti me alejé de la falsa seguridad, salté a el espacio en un viaje final, sin regreso, porque me gusta hasta tu forma de parpadear…espero resistir y tal vez, un día, poder llegar.

Carta a la Luna 174 – Después de la vida

Después del deseo en una estrella, después de la tormenta y la marea, después de mis manos y mil cartas, después de vestirme de astronauta, después de un beso en la memoria, después del final de mis historias, después de mi derrota y mi victoria, después de todo lo que  yo viva, siempre estarás tú.

Después del milagro del amor, después de los golpes del dolor, después de cruzar todo el espacio, después de aprender a ir despacio, después de tú sonrisa y su efecto, después de mi huída y tú regreso, después de mis noches y tus días, después de todo lo que yo viva, siempre estarás tú.

Después de decirte que te quiero, después de vivir, por ti me muero, después de un café y un té rojo, después de la vida y sus antojos, después de un abrazo justiciero, después de escribir por ti de nuevo, después de un dibujo enmarcado, después de todo lo que ha pasado, después siempre es antes porque vuelves, después de todo eres la luna, después de ti no existe ninguna, después de todo lo que yo viva, siempre estarás tú.

Carta a la Luna 143 – Confío más

Confió más en el fruto prohibido, que en el tipo que lo prohibió, prefiero un minuto libre haber vivido que la eternidad sin sabor, limpio el destino de mis venas, aullando a la luna llena, sangra el sueño y se marea, esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Confío más en tu mirada, que en todas tus palabras, prefiero un abrazo tuyo porque me sabe a libertad, prefiero el sol en reposo y verte golpear la oscuridad, ten cuidado del que NO te contradiga, de ese que a todo “SI” te diga…esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Confío más en mis manos para escribir lo que siento, que en cualquier poema o canción, a veces mi corazón adicto piensa en la extinción, cuando vuela un meteorito también lo pienso yo,tanto quisiera, pero quién pudiera, luna nueva, domesticaré con amor mis penas, esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Carta a la Luna 127 – Entonces un meteoro

Entonces un asteroide, con una puesta de sol ausente, entonces un latido esperando pendiente, un abrazo en mis brazos impaciente, el sol se burla sonriente, entonces la brisa me quiso arrancar la camisa, me trajo otra vez el aroma, tu mirada se asoma en un sueño pequeño pero gigante a los ojos de mi corazón, te escribo contento y te escucho en una canción.

Entonces un meteoro, desbocado pateando como caballo, una estrella que paso y me arañó el costado, un beso perdido sentado el filo de mi boca, el sol no quiere aceptar la derrota, el calor está en bancarrota y empieza el frío, pero no me falta abrigo porque estas lejos pero estás conmigo, eres demasiado para mi razón, te escribo en otoño y te escucho en otra canción.

Entonces perdí el norte, perdí el pasaporte para poder volver, perdí las intenciones, no tengo nada que perder, no tengo miedo si el sol me pone a arder, entonces paré de correr y estiro el tiempo, estiro mi uno por ciento, no se rinde lo que siento y me mantengo tan vivo como puedo, mantengo viva mi respiración, te escribo en silencio y te escucho en esa canción.

Carta a la Luna 103 – Girando

Girando en una esquina del espacio, otra vez te vuelvo a ver,
viajo ahora muy lento y muy despacio, aprendí a no correr,
voy soñando con tus labios entonando en el silencio una canción,
que me habla de los dos y me enciende como un rayo el corazón, 

Girando en la curva de tu sonrisa, aprendí en un segundo a renacer,
viajo sólo y no me rajo ni un momento siempre que te pueda ver,
voy soñando por tu galaxia con mis brazos amarrados a tu piel,
aunque sólo sea un sueño, se siente increíblemente bien.

Girando en la estrella, que ilumina con un guiño mi camino hacia ti,
viajo sólo, muy contento e inspirado en la magia de tu efecto en mi,
voy soñando que aterrizo en el patio de tu casa y te digo que te quiero,
la verdad es que aún no llego, pero todavía me muevo, te aseguro no me rindo,
quisiera no morir nunca, por si el tiempo caprichoso hace el viaje infinito,
porque sé que es verdadero, el que golpea en mi pecho, preguntándome por ti.