Carta a la Luna 402 – Desierto y noche

Desierto y noche, luces del final
voz de caída, nadie va a esperar
qué sueño extraño, regresó a por mi
cuando despierte no estaré más aquí

Luna en mis cartas, viajan sin parar
quizás orbitan, reflejando en el mar
qué importa nada, yo no tengo lugar
naufragio interno, restos por encontrar…

Carta a la Luna 230 – En teoría y práctica

En teoría no soy un astronauta, nunca aprendí de los cambios de gravedad, nunca pretendí amarrarte, sino quererte en libertad, en teoría sigo vivo, aunque no respiro desde hace un tiempo atrás, en teoría te quiero, en la práctica te quiero más.

En teoría no te traigo nada, nunca arrastré cosas materiales, nunca te compré un regalo caro ni abrigos de visón, traigo para compartir contigo mi corazón, aunque ya no sé si un día te pueda encontrar, en teoría te quiero, en la práctica te quiero más.

En teoría esto duele, nunca pretendí no tener que luchar, nunca tuve a alguien conmigo todos los días pero sin realmente estar, tengo el tiempo que me quede para poderte esperar, mi vida a medias extraña tu mitad, en teoría te quiero, en la práctica te quiero más.

Carta a la Luna 142 – Ojos,boca y manos

Ojos de fuego, lluvia tenue por mi rostro espacial, sal adicta a los sietes en mi traje, corazón rebelde de equipaje, con un grito que no escucho más, piel convicta en un tren de hielo, pies de adorno sin retorno, lo que quiero se perdió, lo que sueño se extinguió, ya no duermo pero aún escribo, aún puedo respirar.

Boca de viento, sabor a desierto en un beso espacial, desvaríos espontáneos sobre algo que no está, luz de luna me dejó con sed, sin una gota más para poder beber, gravedad que pesa, cuerpo de papel, exhalando lento no voy a correr, aprendí tal vez a esperar, ya no duermo pero aún escribo, aún puedo respirar.

Manos de hierro, papel infinito y ganas en espiral eterna, textos intermitentes a la luz de las presentes, estrellas susurrando un poco de luz, cometas despegando desde tu ciudad, moraleja desaprendida, para darle bienvenida a una nueva libertad, aprendí a despertar y ya no duermo, pero aún escribo, aún puedo respirar.

Carta a la Luna 139 – Quisiera otra vez

El astronauta sigue.

Buenas noches intenciones de quedarme dormido, adiós mundo cruel, me voy pero pienso volver, buenas noches palabra de honor, mentira honrada, te echo de menos canción preferida, confieso en la almohada, buenas noches princesa espacial te voy a esperar, adiós mañanas de verano que empieza a helar…quisiera poder aprender otra vez a soñar.

Buenas noches dolor en el pecho fingiendo un latido, adiós beso adictivo, me voy pero pienso volver, buenas noches promesa de dedo pequeño, miradas con ganas, te echo de menos al girar a la izquierda, buenas noches preciosa espacial te voy a esperar, adiós mañanas de mi tinta y tatuaje viajero en tus manos…quisiera aprender otra vez a soñar.

Buenas noches al fuego de mi inspiración, cenizas que el viento hizo ficción, adiós mirada verde que el recuerdo no pierde, me voy pero pienso volver, buenas noches contacto lunar, sentir y abrazar, te echo tanto de menos luna querida, ahora heridas, buenas noches muchacha espacial, te voy a esperar, adiós mañanas de magia, momentos de libertad…quisiera aprender otra vez a soñar.

Carta a la Luna 138 – Nadie antes como tú

Tú sabes la verdad, llevo una década más que tú dando vueltas por este valle azul, quiero dejar claro que nadie antes como tú me sucedió, aprendí a querer, a dar y al infinito esperar…nadie antes como tú.

Tú tienes que confiar, llevo más tiempo que tú cantando en este lugar azul, quiero querer, aprendí a quererte para en el espacio hoy, de vista perderte, no se dónde estás, tal vez te vuelva a encontrar…nadie antes como tú.

Tú tienes que comprender, estoy hecho de hueso y piel, me puedo echar a perder con tanto frío, no me puedo conservar si dejo de palpitar, todavía sé escribir cartas para ti, si quieres leerme…nadie antes como tú.

Carta a la Luna 97 – Viaje Lunar 2 – Día 10

A veces me siento enamorado del mundo entero cuando me enamoro de ti, eres la expansión del corazón para entender la belleza escondida en el arte de simplemente respirar, cuando respiro de ti en un espacio reducido entre los dos entiendo la confusión increíble que me lleva a crear y a montar estructuras de oraciones y palabras como soles infinitos para alimentar el brillo de ti en el espacio donde te conocí.

A veces siento que he vuelto a nacer, al otro lado del mar, en tu tiempo, en otro país y en otra ciudad, es un pequeño milagro personal todo lo que logras en mi, y a veces no lo creo, es sobrenatural, como el mecanismo en una estrella fugaz que logra cumplir deseos sólo a quien cree en ellos, a quien todavía se atreve a soñar, y yo me atrevo contigo a vivir si es necesario en un sueño pintado por todas partes de realidad, me atrevo a intentar vivir del alimento de un beso y al abrigo de un abrazo certero y que dure y que perdure en el tiempo desafiando todo esquema de comodidad que se inventó don dinero.

A veces te quiero abrazar cuando te tengo frente a mi y decirte tantas cosas que me debo de callar porque ahora te entiendo y te comprendo de verdad. Solté la mano del egoísmo terrible que me dirigió el cuero y me emborrachó la mente durante tantos viajes y arrasó con los detalles que la vida me pudo regalar. A veces, luna preciosa, quisiera tantas cosas contigo, pero sé que si las consigo, será confiando en un pequeño “quizás”, será viajando y no preguntando, al lado de un reloj inválido y la paciencia como ciencia cierta en la ecuación de esperarte sin esperar, sólo siendo con el tiempo a la par.

A veces simplemente dándole la espalda a la muerte en el espacio si presiento que se acaba el aire, porque sé que igual respiro de lo que significas para mi, esto que me haces sentir es increíble y a veces no me lo creo ni yo mismo, me sacaste del fondo de un abismo personal sin hacer nada, sólo apareciendo frente a mi, sonriendo ahí mismo, y me cambiaste el compás de esa marcha mortal por una canción de libertad. Ya no estoy seguro de quererte, porque creo que lo que hago es adorarte, siempre estuviste a mi lado luna, aún sin conocerte, tal vez se alinearon los planetas o se enamoró de mi la suerte para que la magia de lo absurdo haya logrado regalarme la certeza de tenerte aquí, ahora en mi tiempo de quererte tanto, adorarte sin religión ni condición…simplemente se me ahogó el ego y el presentimiento y vivo al día, cada día con emoción, eres tú de la esperanza en mi vida, que ahora es más vida, la ilusión.

Si te escribo todos los días, es porque eres motivo suficiente con contrato indefinido y para siempre, porque lo que tu me has dado, no lo habría imaginado posible en mis días, ahora me siento especial y tu eres espacial, se me acabó estar pegado al magnetismo de este planeta y vivo en este viaje por encontrarte algún día a mi lado, es el efecto secundario de estar enamorado, darlo todo, confiarlo todo, yo no encuentro ninguna excusa para evitarlo o negarlo, aunque parezca una locura, es mi verdad más consciente y más coherente, es mi vida y elijo apuntar hacia la tuya, si el resultado es tu sonrisa, si uno de los finales podemos ser los dos juntos, algún día.

Tu tranquila, no hagas nada, se feliz y déjame seguir intentando darle vida a tu risa cada día o cada mañana, quiero ser un plus en tu alegría, estar ahí, si me necesitas o me extrañas…un abrazo sin pedirte nada a cambio, cuando sientas que tus brazos quieran dármelo, cuando sientas que tú quieres dármelo…mientras tanto, éste astronauta, seguirá viajando.

Carta a la Luna 52 – Buen viaje

Te vas de paseo a visitar otra galaxia, pero aquí conmigo siempre estás,

en las canciones que más quiero y el instante donde empieza mi alegría,

sigues siendo lo más lindo que veo, oigo y siento todos los días…

Aquí yo cuido de tu espacio, cada mañana te veré ahí sentada sonriendo,

y por las noches si tengo suerte, esperándome en algún sueño…

Yo caliento el corazón entre mis manos para escribirte alguna oración,

mientras tu energía, que es fuerte y se queda, me regala inspiración.

Hice un alto en mi camino y me detengo un momento a descansar,

y les cuento una historia a las estrellas que se tuvieron que quedar,

sobre un tipo nadando entre nebulosas a la luz de una princesa espacial.

Estar aquí con tu recuerdo y aún sintiéndote tan fuerte me asusta un poco,

no entiendo a veces este magnetismo inevitable, pero sé que no estoy loco.

Me despertaste de manera irreversible, ya no estoy varado, ahora fluyo…

luna viajera, jamás sentí tanto como lo que siento con sólo estar cerca tuyo.

Buen viaje y no temas volar, sonríe no te muerdas las uñas y ponte a cantar…

este astronauta enamorado, aquí escribiendo contento, te va a esperar.