Carta a la Luna 400 – Es igual

El tiempo se rasgó
el sol desconectó
y pronto me iré de aquí

El ruido estalló
la luna se perdió
y no queda nada aquí

Ya no importa si caí
si un mal día me perdí
si ya no sobreviví
si el aire escapó de mi
es igual…

El frío se extendió
el pulso terminó
y no quiero estar aquí

El sueño no volvió
el cielo se rompió
no quiero morir aquí

Ya no importa si caí
si un mal día me perdí
si ya no sobreviví
si el aire escapó de mi
es igual…

Carta a la Luna 382 – Sin saber

Cayó el recuerdo y se rompió
en los pedazos me encontró
no sé si tuve, lo mantengo o se perdió

El tiempo escapa del reloj
se quema lento bajo el sol
no sé si vine alguna vez, pero me voy

La suerte un día me mordió
después de un rato se marchó
no sé si quiero que regrese o ya no

Nada me importa al final
que otra vez vuelve a empezar
no sé si lo que escribo vaya a regresar…

Carta a la Luna 308 – Egoista

Recorrer el vasto final de mi
observo cada paso y me recuerdo así
sin voz te lo diré, escrito gritaré
quisiera que hagas sombra aquí un día
quisiera a lo mejor brindar con té
quisiera abrazar a la alegría
teñir las canas de lo que esperé
quisiera incendiarme otra vez
que cicatrice el resto de mi piel
quisiera dormir despierto y no soñar
quisiera esa sonrisa un rato
quisiera que no sea tanto
quisiera ser en parte este papel
quisiera perder peso y despegar
quisiera inundarme y naufragar
quisiera aquella risa retumbando
quisiera el efecto hipnotizando
quisiera ser el doble de astronauta
quisiera tu reflejo enrojecer
quisera el camino dando curva
quisiera brazos y cintura
quisiera que prenda hoy la luna
quisiera más lugar en el espacio
quisiera el tiempo más despacio
quisiera pero ya no quiero tanto
quisiera pero me estoy acabando
quisiera al final, el despertar
quisiera que comience…al terminar.

Carta a la Luna 303 – Mientras sigo

Desde mi, todo lo que queda
desde aquí, llueve la marea
pude verte, desde la casualidad
esta noche, reflejada sobre el mar

Desperté, sigo mi camino
escapé, del bluff de mi destino
saludé, al ver caer el día
y recorrí, las luces de salida

Escuché, la misma melodía
y subí, sintiendo la caída
recordé, a golpe de sonrisa
y respiré, sentado en la cornisa

Conspiré, en contra del dolor
y naufragué, sintiéndome mejor
hoy escribí, una más para ti
mientras estoy, aún sigo por aquí.

Carta a la Luna 167 – A veces, confieso

A veces creo que prefiero no saber, a la mentira en la verdad, prefiero tu sonrisa en mi mente, o si aparece de repente, prefiero nada seguro, prefiero casualidad, y las miradas desde dentro, la palabra desde el pecho, prefiero encontrarte o morir en el intento, prefiero escribirte en cada carta lo que siento y aunque lejos, quererte de verdad.

A veces siento que no llego, pero sigo respirando, a veces creo que voy cantando y el viaje es aún mejor, siento algo por dentro, todo el día está latiendo al compás de esa canción, siento que no cabe el corazón, siento que a veces no puedo, pero te observo, me pongo a escribirte en cada carta lo que soy y lo que eres para mi, todo lo que tengo aquí lo doy.

A veces creo que me prefiero perder en tus corrientes estelares, contarte los lunares para no perder el juicio, esto no es un sacrificio, esto es absoluta libertad, porque prefiero apagarme en tú soplido, que incendiarme en el desquicio del olvido personal, es que prefiero, sin dudar, un sólo momento en tú mirada, sumergido en la galaxia, que tenerlo todo en mi mundo y no tener nada de nada, prefiero escribirte y dedicarte cada día…un momento de mi vida espacial.

Carta a la Luna 117 (lado B) – Si

Si te cuento que te quiero no es un cuento, si te digo que respiro mejor contigo es porque me haces sentir más vivo, si te digo que te encuentro en mis sueños, no es mentira es lo que siento cada noche y cada día.

Si te escribo, cada texto es lo que siento, si te espero es porque tengo todo mi tiempo para ti, si te miro y ves que no parpadeo, es porque quiero memorizar ese momento, junto a ti.

Si sonrío es porque vuelve tu recuerdo, si me duele es porque esto es verdadero, si me atrevo a cruzar el universo es por la suerte de tus besos, por la suerte de tenerte junto a mi.

Carta de la Luna al Astronauta – Carta 100

Hace unos 15 días la luna aceptó un increíble reto propuesto por su querido astronauta; y ésta sin titubear ni un segundo, aceptó (eso sí, sin ser muy consciente de lo que se le venía encima). No intentaba ser mejor que él, porque aunque sabía que en asuntos de indumentaria le ganaba, la prosa no era su fuerte. Pero aún siendo consciente de sus debilidades y esperando únicamente estar a la altura de lo que el astronauta se merecía oír, la luna comenzó a escribir la carta número 100.
Para ello cogió papel y boli y tomando inspiración en algunas canciones que sabía que muchas veces habían sido sus únicas compañeras de viaje y respetando el formato de cada una de las cartas del astronauta, se atrevió a enviar una carta al espacio…

Hoy me toca a mi amiguito, después de 99 días de increíble incondicionalidad me toca a mí. Digo increíble porqué en algún momento desconfié de tus palabras. En muchas ocasiones te dije que “el camino se demostraba andando” y sin duda estás demostrando y superando con creces todo lo que un día prometiste. Aún me sigue pareciendo fascinante que cada día haya una carta sólo para mí.

Hoy me toca a mi agradecerte cada segundo que has exprimido, en muchos casos con dificultad, para escribirme una carta y recordarme lo que nos reímos aquel día, lo que pasó en esa nave extraterrestre o recordarme que “lo esencial es invisible a los ojos”.

Hoy me toca a mi decirte que aunque en un pasado dudé de la existencia de actividad en tu corazón, que en ocasiones parecía congelado; ahora me sorprendes cada día con esa filosofía tuya de “dar es dar” o “lo importante no es llegar, lo importante es el camino” extraída de alguna melodía de algún argentino loco.

Hoy me toca confesar que siempre creí en ti, siempre tuve esperanza y ahora lo sé. Me toca manifestar lo mucho que me alegro de haber confiado en que “había algo más” detrás de ese tipo pesimista y disgustado. Nunca creí en que las personas cambiasen, pero ¿quién diría que de un horrible gusano puede salir una preciosa y colorida mariposa? Nunca te olvides que lo grande que eres y de lo que vales.

Hoy me toca a mi aconsejarte que persigas tus sueños, que sigas haciendo lo que te hace feliz y que te detengas cuando empiece a disgustarte. Los días grises aparecerán; el estado de ánimo es muy caprichoso y nos maneja a sus anchas, pero TÚ puedes controlarlo si quieres , ya que como muchas veces me has aconsejado “siempre hay un motivo por el que sonreír y ser feliz”. Así que haz caso a Mr. Bono “Its a Beautiful Day, dont let it get away”

Y después de estas 345 palabras (que a priori pretendían ser tan sólo 100, en conmemoración al día tan especial en el que nos hayamos), me despido esperando que hayan servido de “chute” de energía positiva y optimismo.

Carta a la Luna 63 – El regreso

Esta mañana la luna apareció otra vez en los ojos del astronauta…no sabía que decir, lo que siente por ella, hoy se hizo más fuerte…quería que el momento dure para siempre…por eso, espero casi hasta el final del día y por fin escribió:

Llegaste y reinventaste la belleza en un segundo espacial en mi universo,

me calentaste el corazón en un momento, en un incendio tan intenso,

ahora se que no eres perfecta para mi, luna…eres mucho mejor que eso.

Llegaste, sonreíste, me miraste y la razón se fue a un viaje sin regreso,

te lo confieso, casi te abrazo sin soltarte pero me detuve a tiempo,

lo que trajiste esta mañana fue pura inspiración abreviada en dos besos.

Llegaste y atrapaste en tu mirada a mi vida enamorada en un instante,

ahora te escribo emocionado por tu energía y te prometo que hasta tiemblo,

sé que te quiero sin remedio y que te espero aunque me pierda en el intento.

Llegaste, y tengo ganas de luchar por la esperanza de besar esa sonrisa,

de inventarme una canción para que bailemos juntos y sin prisa,

llegaste y otra vez fuiste, definitivamente lo más lindo que he visto éste día.

Carta a la Luna 56 – Viaje Lunar, día 4

El astronauta, sentado fuera del hogar de la Luna, meditaba rodeado por su recuerdo infinito y el cariño a esa sonrisa eterna, mientras el miedo agonizaba en su interior, cogió papel, un lápiz y escribió:

Para ti es mi primera sonrisa del día y la última también,

las canciones que dejo en libertad para ponerle ritmo a lo que siento,

desde ti, alba, atardecer y la primera luz estelar…el clima perfecto.

Para ti, lo que escribo, dibujo, ésta sonrisa y hasta mis sueños,

esta energía añadida latiendo por mis venas cada vez que te veo,

desde ti, una ilusión espacial que abrazo fuerte y no puedo soltar.

Para ti, mi creatividad y mi vida enamorada de la tuya,

eres el motor del mecanismo universal que me hace funcionar,

desde ti, esa sonrisa preciosa que siempre vuelvo a recordar.

Para ti es mi manía de quererte tanto, siempre que estoy contigo,

a mi lado o en mi mente, tú me haces fuerte, sólo por estar ahí,

desde ti, esa magia que pensé no existía y que ahora veo frente a mi.

Carta a la Luna 46 – Ahora el alba

Ahora que ya no deseo, que ya no espero y que viajo contento,

ahora que no pasaste por el sendero que estoy cruzando,

ahora que siempre te quiero, te veo a lo lejos y no me rindo…

 ahora el alba es tres veces al día y siempre está al despertar.

Ahora que he enterrado a ese tipejo que se iba de copas con la soledad,

ahora que he arrancado esas cadenas, he desatado a mi libertad,

ahora que el pasado muere de hambre y este momento es toda mi vida…

ahora el alba es tres veces al día y siempre está al respirar.

Ahora que me hago fuerte, aún me sorprendes con esa energía espacial,

ahora que el ego se ha ahogado, yo he respirado y el pecho sabe confiar,

ahora que sigo escribiendo y enamorado, de esa sonrisa de nunca acabar…

ahora el alba es tres veces al día y me recuerda que dar es dar.