Carta a la Luna 348 – Aurora

Descifré el laberinto en mis huellas
mientras besan estos textos de papel
amarré mi corazón a una sirena
se perdió en las olas sin volver

Anudé fuerte al viento mis ideas
encontré algún recuerdo en la arena
me senté a respirar bajo una estrella
y soñando abracé algo de ella

La tormenta en concierto desde dentro
el final que aquí empieza a crecer
la princesa, el dragón y este cuento
estas noches que quisiera amanecer.

Carta a la Luna 175 – En ti

En tus ojos una mañana me perdí, me dejé llevar y vi lo que había ahí, en tus ojos, filtros verdes de energía y tu verdad, en tus ojos una historia que no puede terminar, en tus ojos, ilusión y un par de musas mirando por el cristal, en tus ojos me olvidé de respirar.

En tus manos una tarde me encontré, me dejé llevar y aprendí a confiar, en tus manos un tatuaje artificial y yo tu artista personal, en tus manos el calor cuando empezaba a tiritar, en tus manos el universo en un segundo cuando te pude tocar, en tus manos es más fácil respirar.

En tu boca una sonrisa especial, una curva imposible de olvidar, en tu boca se detiene hasta el tiempo y un momento supera la eternidad, en tu boca un concierto de tu risa, esa magia en la brisa cuando te pones a hablar, en tu boca, sólo un beso es un incendio espacial, en tu boca no hace falta respirar.

Carta a la Luna 173 – Sentidos

Aún ciego me hubiese enamorado de ti, lo que yo vi no estaba a la vista, tú eres portada en las noticias, del diario de mi corazón.

Aún sordo te hubiese escuchado a ti, si ríes sé mueve algo dentro de mi, tú eres el concierto necesario, en pleno escenario de mi corazón.

Aún mudo hubiese cantado por ti, la mejor canción echando raíces en mi, tú eres el sonido renaciendo, desde el centro de mi corazón.

Carta a la Luna 147 – Sólo por curiosidad

Luna, en mis ojos ya no vives, fuiste y olvidaste regresar, apagaste y no volvió a iluminar, me quedé con el reloj del infinito estropeado, el recuerdo y mil canciones me han quedado, luna, dime dónde vive ahora tu sonrisa, no tengo prisa en realidad, sólo es curiosidad.

Luna, en mi boca sabe a veces a tu nombre, el eclipse tardo más que de costumbre, me quedé con un abrazo a media asta, la galaxia entera ahora ya no basta, la cordura se fugó con la hermosura, dime luna dónde vibra esa risa en concierto espacial, sólo por curiosidad.

Luna, sigo entero y escribiéndote igual que ayer, ahora el frío se empieza a relamer, me quedé con el calor ahí en el pecho, voy derecho y ahora ciego estoy mejor, ahora sigo al corazón, dime luna, si me entiendes esta noche, aunque sea la mitad, sólo por curiosidad.

Carta a la Luna 131 – No sabía

No sabía caminar, siempre corría y me caía, ahora floto muy despacio, todo cambió en el espacio y no vuelvo, no comprendo la palabra regresar y me convierto en un concierto de libertad, se acabó la bronca en mi pecho…es tan fácil respirar.

No sabía esperar, siempre corría, te esperé por mucho tiempo y ahora no te encuentro, pero mantengo el corazón atento, vendí barata mi razón y no lo niego, me costó, ahora no tengo dinero pero es gratis lo que quiero…es tan fácil respirar.

No sabia querer, siempre pedía, ahora se que dar es dar y lo demás mentira, me enamoré de tu sonrisa, aprendí a decirlo en ciento treinta y un cartas, sin prisa, respirando entre estrellas, aún a millones de kilómetros de la Tierra…es tan fácil respirar.

Carta a la Luna 107 – Después de todo, otra vez tú

Después de irme del planeta, después de escribirte unos poemas, después de quererte tanto y aprender a ir despacio, de mi pacto de no agresión con mi propio llanto, después de escaparme del abismo en la grieta de mi mismo, después de un beso, o unos cuantos, después de haber perdido el tiempo por ir corriendo tras sus pasos, otra vez estás tú, frente a mi estás tú.

Después de perderme en el fondo de una botella, después de encontrarme en tus ojos llenos de estrellas, después de aprender a confiar totalmente en ti, después de un abrazo y tú efecto en mi, después del concierto en mi corazón dedicado a tú huella en mi imaginación, después de haber también de ti dudado, después de haberme defraudado, después de aburrirme de creerme listo y estar atontado, después de verte pintar mi vida de colores de pronto, ya no me escondo, estás ahí, no muy lejos de aquí.

Después de perderme detrás de una máscara de gas, después de por fin aprender a respirar, después de domesticar a mi paciencia, después de escuchar al corazón y olvidarme de la ciencia, después de la duda y el temor, después de confesarte que por ti me muero y que todo a tú lado es mejor, después de ser un poco soñador y dedicarte otra vez una canción…después de tantos años con los ojos apagados, ahora me veo, verdaderamente enamorado.

Carta a la Luna 91 – Viaje Lunar 2 – Día 4

Sentado a tu lado y sin ti aquí fuera de tu casa en el espacio,
en un jardín lleno de estrellas aquí te espero junto a ellas,
te recuerdo al respirar de tu olor asociado con la brisa,
tu risa de estribillo en mi canción y tus manos al timón del corazón.

Sentado a tu lado y sin ti, escribiendo una carta en el espacio,
arriesgando con palabras y mis manos dirigidas por mi pecho,
te recuerdo cuando miro hacia arriba y algo brilla a lo lejos,
dedicándote este texto, este pretexto para decirte que te quiero.

Sentado a tu lado, si, contigo, siempre estas conmigo,
estoy seguro que el centro de la belleza está en tu ombligo,
te recuerdo y tengo inspiración, a mi alegría le has creado adicción,
la vida, desde que te conocí es sin duda alguna, muchísimo mejor.

Eres la mejor versión de cualquier canción, de la melodía de mi corazón que está de gira por tu continente espacial, en un concierto sideral de emoción y buena vibra con las ganas encendidas reflejándose en tu vida que me inspira y me mira mientras viajo, bajo el manto del espacio intentando ir despacio, a pesar de ese ritmo acelerado que recorre el corazón cuando te veo, o te imagino, o apareces oníricamente sin previo aviso, tienes todos los permisos para dar un paso en mi cabeza mientras duermo, mientras sueño con un beso y un “quizás” tatuado en la esperanza por llegar a alunizar en tu mirada, en los poros de tu piel plateada…pero ahora estoy sentado, esperando y observando en silencio, muy seguro de lo que estoy haciendo y de lo que digo cuando escribo o cuando te miro…nunca he sentido lo que siento cuando estoy contigo.

Carta a la Luna 62 – Viaje Lunar, día 10

Esta mañana por la ventana cantó el alba, dentro de un día vas a volver,

hoy fue el ensayo, mañana será un concierto cuando te vea aparecer,

hoy me bebí el segundo café que dejaste calentando sobre tu letra en un papel,

perdido un par de veces en una canción que repetía: “pero que bella mujer…”

Ahora te escribo y te recuerdo, para inspirarme siempre estás aquí,

junto a mis sueños, en mi sonrisa y hasta en la brisa, vives en mi,

la vida enseña y también te mata, por fin aprendo y quiero vivir…

no se explicarlo, solo abrazarlo, es un milagro quererte a ti.

Dentro de un cuento tal vez te abrace y te confiese que te extrañé,

que las mañanas se hicieron grises cuando te fuiste y yo me quedé,

hoy nada importa, todo lo apuesto, no tengo miedo y te quiero ver,

la vida es viaje, tú mi camino, estuve dormido, me sonreíste y desperté.

Carta a la Luna 50

El astronauta la vio, el corazón se incendió en calma, golpeando la puerta de sus ganas…escribió la carta número cincuenta:

Quiero ser sincero en esta carta y decir directamente que te quiero,

que revivo cada día cuando llegas aunque sienta que me muero,

hice un curso acelerado de astronauta para andar por tu sendero.

Me enseñaste a salvarme de mi mismo y el poder de un abrazo,

ya no creo en el fracaso de dejar de respirar ni de perderme en el espacio,

tengo un concierto golpeando en el pecho sin parar por más de un año.

Quiero ser directo y decirte que me enamoro ocho veces por semana,

que me inspiras con tu vida palpitando a mi lado en las mañanas,

que importa si me apaga un soplido esta noche o me frenan en la aduana,

si al final ya habré vivido, y te llevo aquí conmigo, nada más me hace falta.

No consigo explicarte porque te siento tan fuerte en todo lo que hago,

tal vez no deba hacerlo sino simplemente dejar que fluya sin cuestionarlo,

aunque quisiera decir tanto, aprendí a callar, en el espacio no hay sonido,

por fin aprendí a dejar de gritar y por eso ahora te escribo.

Hoy hago el intento de decirte lo que siento sin llegar a molestar,

es muy intenso lo que llevo dentro, siempre en movimiento sin poder parar

pero sé, que es más fuerte mi deseo de verte feliz para que no pares de brillar,

luna, sé feliz…conmigo, sin mi, pero siempre: tú, contigo.

Carta a la Luna 38 – Viaje

El astronauta lanza una carta más, confiando que el espacio la haga llegar a los ojos de la Luna…hoy es la número 38 y su corazón late igual de fuerte y un poco más, que la primera vez que escribió para ella…El espacio parece turbio y calcula que éste clima le acompañe una semana…pero no siente miedo, esta vez viaja con calma…

 

Hay momentos en los que te siento al lado mío, siempre te llevo conmigo,

los recuerdos de ti son como tatuajes en mis sentidos…

hoy viajo por un camino nebuloso pero contento, tu sonrisa la llevo dentro.

Llevo conmigo tu alegría como único equipaje y mis latidos en aumento,

la suerte de poder decirte lo que siento,

desde que te encontré, sin haberte buscado…

ahora parece que viajo sólo pero la verdad, nunca estuve mejor acompañado.

Hoy me despido sólo por un rato, pero me llevo tus canciones que ahora canto,

tú mañana cantaras en un concierto estelar, serás feliz y eso me gusta tanto…

hoy que viajo, sólo quería decirte que me haces bien…no sabes cuánto…