Carta a la Luna 367 – El sur de mi caída

Perdi el miedo y también
perdí el paracaídas
me siento a contemplar
el sur de mi caída
salí a caminar
el espacio entre las estrellas
me siento aquí a dibujar
la herida rompiendo fronteras

Y nunca puedes despertar
colgado allí en la luna
no me sabe a nada a soñar
porque la mentira no cura
me puse también a cantar
canciones de despedida
ahora huele a libertad
andando hacia la salida

No miento según mi verdad
y nada es tan importante
vivimos sólo un instante
un paso siempre hacia adelante…

Carta a la Luna 298 – Cercano a lo lejos

Encierro abierto y campo espacial
libertad que interpreta el silencio
melodía inquilina lunar
haciéndome eco
estoy muy despierto
descifrando el principio final
voz alada rompiendo a cantar
un susurro ganando terreno
y este cuento, estoy más atento
afluencia en masa estelar
los cometas partiendo al llegar
grados menos y gravedad cero
ya no me detengo y no me contengo
precipicio sensual sideral
la mirada de nunca acabar
astronauta, escribo sin pausa
revivo en papel algo más
sonrisa en tsunami del mar
quemando este hielo
quebrando el cielo
el desgaste hoy me dejó nuevo
la caída me pone de pie
y el dolor me cura el cuerpo
y siento la piel, latiendo otra vez.

Carta a la Luna 170 – Creo que

Caminando sin pisar, como flotando en alta mar, con el pecho a la deriva y cerrando mis salidas, respirando aire artificial, tras cada latido un mensaje subliminal, me perdí en la oscuridad llena de estrellas, pero todo el tiempo me vuelvo a encontrar, creo que te vi brillar…

No tengo nada más, que tu sonrisa envuelta con mi verdad, para mi enfermedad, no existe piedad, tras cada ruido cuando el frío pega en el oído, vuelves tu como una canción, vuelve el sol a darme calor, todo el tiempo me vuelvo a despertar, creo que te oí cantar…

Vine abrazando mi propio corazón, vine y dejé lejos la razón, no tengo más armas que mis manos y un papel, ya no tengo el lienzo de tu piel, no esperé tener que aprender, todos los días a incendiarme y luego renacer, porque no duermo, sigo despierto, porque lo siento, no me rendiré…

Carta a la Luna 155 – Luna veintitrés

Luna veintitrés, tú energía va creciendo, hoy entré navegando desde el alba, por tu mirada y sus mares verdes como gemas, hoy no temas que la suerte es para ti, chica de plata, de risa intacta, esta mañana te encontré y naufragué en la belleza, el artista despertó de prisa, dibujé la curva en tú sonrisa, te abracé y vi el primer regalo hoy, ya no siento que no estoy, inspiraste a las estrellas al nacer.

Luna veintitrés, muchos años recogiendo las miradas, ahora inspiras mil palabras desde mi, a pesar del frío que empieza a nacer aquí, calentaste al que late y dice más sin hacer ruido, me regalaste un motivo, chica lunar, estar contigo siempre es algo espacial, a pesar que casi no pueda respirar, eres la brisa que vuelve a soplar, dibujé escuchando esa canción, que dispara la emoción, inspiraste a las estrellas al nacer.

Luna veintitrés, tantos años en tú piel, pero también en el aire, ese plus de eternidad, junto a ti no se hace tarde, hoy alguien nos recordó que dar es dar, te di un setenta por ciento y algo fresco en el aliento, por favor vuelve a cantar, no lo haces nada mal, esta mañana estabas tú al otro lado de la mesa, desconecto por un rato la cabeza y funciona el corazón, es más sabio y no miente, es verdad lo que se siente, inspiraste a este astronauta otra vez.

Carta a la Luna 154 – Muchas veces

A veces junto a ti mientras respiro nada, a veces podría dar hasta mi piel, a veces tiemblo y no es que haga frío, a veces todo tan claro como un espejismo y estoy contigo.

A veces son muchas veces, de vez en cuando más, a veces creo cantar pero volví a gritar, a veces cierro los ojos y veo más, estoy ahora conmigo, a veces esa canción y estoy contigo.

A veces no duermo nada y sólo sé despertar, a veces corre la lluvia, me quiere ahogar, a veces el sol sé apaga y ahí estás, a veces yo en la terraza por tú motivo, a veces inspiración y estás conmigo.

Carta a la Luna 153 – Tiempo y más

Ahora que no puedo de dormir, ahora que recuerdo vivir, ahora que vivo junto a ti, aunque casi no estés por aquí, ahora que sonrío y me pierdo, ahora que revivo y no muero, ahora quisiera besar, también ponerme a cantar, tengo en mis manos un texto y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Ahora que escapé de la farsa, ahora que sé ver más allá, ahora te veo en mi ventana, aunque no te pueda tocar, ahora que cerré mi cabeza y abrí la puerta lunar, ahora quisiera abrazar, quizás volver a soñar, tengo en mis manos el fuego y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Ahora que escapé del deshielo, ahora que caliento el sendero, ahora que te vi y no te encuentro, pero me volviste a inspirar, ahora que exilié a mis miedos, ahora que quisiera gritar, ahora un recuerdo intenso me volvió a visitar, tengo en mis manos la fuerza y más, tengo un tiempo en la eternidad.

Carta a la Luna 141 – A veces vuelvo a mirar

A veces prenderme, apagarme, meterme o salir del espacio, tomar aire o quitarme el casco, abrazarte en delirios de flaqueza, aprender a olvidar esa belleza y escapar de mi cabeza, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.

A veces perderme, encontrarme, olvidarte o recordarte, sentir que se partió el camino, que se me extravió el destino, aprender a imaginar un espejismo que decore el abismo que quedó, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.

A veces soltarme, atarme, cantar o callarme, sentir como quema el frío, sentir tanto y conversar conmigo mismo, aprender a resumirme en un latido y escribirte todavía sin saber si lo leíste, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.

Carta a la Luna 135 – Volví a despertar

Sigo despertando, porque me dormí, las heridas con antojo de sal, la noche mantiene esa sensualidad espacial, la luz se abstiene y siempre vuelvo a cantar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo anestesiando ese golpe frontal, sigo acariciando tu recuerdo y nada más, mañanas sin más que yo conmigo, que diferente era todo contigo y otra vez intento respirar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo viajando por un camino, embarrado de destino y mis pasos tropezando una vez soñaron que flotaban, el amor ausente de repente por capricho juvenil, yo latente, tú estando sin estar y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo cantando sin canciones, todas eligieron a mamá, me quedé sin la custodia, con un tatuaje de tu boca dando un beso en la memoria, aprendiendo a convivir con eso doy un paso más y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo y ya no persigo, frío pero todavía vivo, duele pero aún sonrío, eligiendo siempre la sensación de un abrazo, ciertos momentos como un balazo y vuelvo a apretar los dientes, nada existe si no haces lo que sientes, luna, todo pasa, envejece, encantadores de serpientes dando siempre la razón, yo siempre doy el corazón y no tengo nada más, ya no vuelvo a soñar, hoy volví a despertar.