Carta a la Luna 351 – Cielo roto

El cielo rompió el cristal y el reflejo
a millones de kilómetros, me acerco
canto en fiebre, empujando cada paso
el oxígeno es terco, es tan escaso

El efecto de mis brazos se perdió
el sonido de mi boca caducó
este traje, aferrándose herido
el tiempo que gastamos sin sentido

Y mis manos, extrañando extrañas
los espejos rotos bajo las pestañas
estas cartas, como sombras pasajeras
las palabras, aún en ritmo por mis venas.

Carta a la Luna 208 – Sinestesia

Arcoíris atrapado entre las pestañas cuando ves el sol, sensación de calor, sinestesia inevitable cuando veo tu rostro entre mis recuerdos, música, lienzo de tu piel y aquel sabor también, probablemente loco jugando a querer ser cuerdo, enamorado todavía, en tú sombra sin salida, naufragando es difícil respirar.

El silencio sideral exhalando una pregunta, cerca al cuello está mordiendo el aliento de la soledad, eternidad robada, en el reloj de mis días sin ti, está guardada, grita fuerte el deseo que dejé en una estrella, fugaz pero inmóvil, tatuada para siempre en mi cabeza, el corazón que te quiere, golpeando contra el pecho, se revela contra el hecho, que sin aire no sé puede respirar.

El impulso inexplicable de algo más allá de mi, que me empuja hacia ti, gravitando alrededor de la idea de encontrarte, frente a frente ignorando al universo, quisiera entregarte eso que late y cada día otro verso, encontrar la palabra exacta en tú boca, sumergirme en tus ojos y ya nada más importa, mientras tanto imagino, coqueteo con las ganas de soñar de nuevo, pero hace mucho que no puedo, Luna, sabes que te quiero y que te espero, pero ningún milagro me hará eterno.

Carta a la Luna 194 – Cada día en mis cartas

Después de tu minuto, el reloj se suicidó, el infinito se multiplicó por dos, se incendió este camino, se me quemó la ilusión, apretando sus cenizas oí tu canción, tengo tiempo por las venas, del espacio y tus estrellas, un incendio en el pecho que aún calienta, voy disfrazado de astronauta, volando a ciegas si me faltas, te digo que te quiero cada día en mis cartas…

Después que todo se eclipsó, el horizonte se apagó, perdido entre un latido y la razón, no tengo nada que ofrecerte, sólo este loco corazón, que como yo, también de ti se enamoró, vuelve el silencio a llenarme la cabeza, la realidad vuelve a tomarme por sorpresa, voy inventando aire para no ahogarme, más cerca a la espada que a la pared, siento el filo pero no pienso volver…

Después de caer en tus ojos, de abrazarme a tu boca, después de aprender también de mi derrota, el resto de este universo poco importa, da igual si hoy vuelvo a morir, porque aprendí, gracias a ti, a revivir, no pasa nada mientras pueda resistir, porque llegaste tú a mi vida una mañana, enamorado estoy también hasta del alba, porque te quiero desde el fondo de mi vida, entiendo que lo primero es tu sonrisa…

Carta a la Luna 175 – En ti

En tus ojos una mañana me perdí, me dejé llevar y vi lo que había ahí, en tus ojos, filtros verdes de energía y tu verdad, en tus ojos una historia que no puede terminar, en tus ojos, ilusión y un par de musas mirando por el cristal, en tus ojos me olvidé de respirar.

En tus manos una tarde me encontré, me dejé llevar y aprendí a confiar, en tus manos un tatuaje artificial y yo tu artista personal, en tus manos el calor cuando empezaba a tiritar, en tus manos el universo en un segundo cuando te pude tocar, en tus manos es más fácil respirar.

En tu boca una sonrisa especial, una curva imposible de olvidar, en tu boca se detiene hasta el tiempo y un momento supera la eternidad, en tu boca un concierto de tu risa, esa magia en la brisa cuando te pones a hablar, en tu boca, sólo un beso es un incendio espacial, en tu boca no hace falta respirar.

Carta a la Luna 163 – Por la mañana junto al alba

Por la mañana junto al alba, otra vez eran tus pies, otra vez era tú piel y tú sonrisa de papel con esa curva dibujada, esa mirada donde aterriza la mía y se detienen, mientras estalla el reloj, ahí está todo mejor y no entiendo, casi no pesa más el cuerpo, sólo existe lo que siento, un momento estirado al infinito y elijo escribirte una vez más, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez tu risa, esos tambores ensayando en el pecho, otra vez esa manera de mover cada palabra en el aire de tu boca, la coherencia casi loca y yo no quiero entender, será lo que tenga que ser, cerré los ojos pero aún te podía ver, sólo respiro de tu brisa en el espacio, las estrellas atenuándose despacio, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez contigo, hacia frío pero sobraba el abrigo, otra vez esa inspiración como un tsunami en mis mares, otra vez toda mi atención sobre tú vida, no quedan puertas de salida, sólo muchas de bienvenida, cada oración sonaba como una sinfonía, como un himno a la alegría yo estaba feliz, todo esto explica algo de mi, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Carta a la Luna 147 – Sólo por curiosidad

Luna, en mis ojos ya no vives, fuiste y olvidaste regresar, apagaste y no volvió a iluminar, me quedé con el reloj del infinito estropeado, el recuerdo y mil canciones me han quedado, luna, dime dónde vive ahora tu sonrisa, no tengo prisa en realidad, sólo es curiosidad.

Luna, en mi boca sabe a veces a tu nombre, el eclipse tardo más que de costumbre, me quedé con un abrazo a media asta, la galaxia entera ahora ya no basta, la cordura se fugó con la hermosura, dime luna dónde vibra esa risa en concierto espacial, sólo por curiosidad.

Luna, sigo entero y escribiéndote igual que ayer, ahora el frío se empieza a relamer, me quedé con el calor ahí en el pecho, voy derecho y ahora ciego estoy mejor, ahora sigo al corazón, dime luna, si me entiendes esta noche, aunque sea la mitad, sólo por curiosidad.

Carta a la Luna 135 – Volví a despertar

Sigo despertando, porque me dormí, las heridas con antojo de sal, la noche mantiene esa sensualidad espacial, la luz se abstiene y siempre vuelvo a cantar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo anestesiando ese golpe frontal, sigo acariciando tu recuerdo y nada más, mañanas sin más que yo conmigo, que diferente era todo contigo y otra vez intento respirar, no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo viajando por un camino, embarrado de destino y mis pasos tropezando una vez soñaron que flotaban, el amor ausente de repente por capricho juvenil, yo latente, tú estando sin estar y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo cantando sin canciones, todas eligieron a mamá, me quedé sin la custodia, con un tatuaje de tu boca dando un beso en la memoria, aprendiendo a convivir con eso doy un paso más y no vuelvo a soñar, volví a despertar.

Sigo y ya no persigo, frío pero todavía vivo, duele pero aún sonrío, eligiendo siempre la sensación de un abrazo, ciertos momentos como un balazo y vuelvo a apretar los dientes, nada existe si no haces lo que sientes, luna, todo pasa, envejece, encantadores de serpientes dando siempre la razón, yo siempre doy el corazón y no tengo nada más, ya no vuelvo a soñar, hoy volví a despertar.

Carta a la Luna 133 (lado B) – Un leve nivel

Un leve nivel de conciencia cuando me ahogo en tus ojos, un rastro de migas, que el viento hizo enemigas de mi retorno, una rabieta del destino, otro niño perdido para nunca jamás, la boca que no podré olvidar, dónde no me contuve ni un segundo, esa que detuvo al mundo, el trago amargo de vino, la curva mortal en mi camino, una carta y más de cien versiones, la terquedad de mis ilusiones y un abrazo abrasado por el frío al vacío, cuando me acuerdo de ti, cuando me olvido de mi, quisiera otra vez un sueño, aunque sea pequeño, dónde dos sea uno y lo demás sólo números.


Un leve nivel de incoherencia cuando pierde la paciencia el corazón, cuando patea el pecho, cuando giro pero me mantengo derecho, si te canto desde aquí, si no veo desde que te vi, si te busco en un cuento y sólo encuentro al dragón, con las manos tiritando siempre vuelvo a escribir por calor, tanto paisaje desperdiciado sin color, las mañanas enfadadas con la suerte, la promesa eterna de la muerte y la vida siempre viva en un instante, dando pasos de gigante por el universo, no te asustes si no regreso, siempre volverá ese beso, no me esperes más de lo que yo estoy esperando, tal vez vuelva en un rato, dibujando tu retrato.

Un leve nivel de inocencia cuando imagino tus labios cruzando el espacio, confirmo mis latidos si empaño el cristal de mi casco, perdido el grito frustrado de un soñador asustado, un rayo cayendo dos veces me ha encontrado, dejé todo atrás para tener un camino hacia delante, tus poros y ese efecto electrizante, la historia extravagante de un tipo que busca a la Luna, enamorado de ella como de ninguna, que lleva su corazón por la galaxia esperando sobreviva…esperando con una sonrisa que su dama, le sonría.

Carta a la Luna 127 – Entonces un meteoro

Entonces un asteroide, con una puesta de sol ausente, entonces un latido esperando pendiente, un abrazo en mis brazos impaciente, el sol se burla sonriente, entonces la brisa me quiso arrancar la camisa, me trajo otra vez el aroma, tu mirada se asoma en un sueño pequeño pero gigante a los ojos de mi corazón, te escribo contento y te escucho en una canción.

Entonces un meteoro, desbocado pateando como caballo, una estrella que paso y me arañó el costado, un beso perdido sentado el filo de mi boca, el sol no quiere aceptar la derrota, el calor está en bancarrota y empieza el frío, pero no me falta abrigo porque estas lejos pero estás conmigo, eres demasiado para mi razón, te escribo en otoño y te escucho en otra canción.

Entonces perdí el norte, perdí el pasaporte para poder volver, perdí las intenciones, no tengo nada que perder, no tengo miedo si el sol me pone a arder, entonces paré de correr y estiro el tiempo, estiro mi uno por ciento, no se rinde lo que siento y me mantengo tan vivo como puedo, mantengo viva mi respiración, te escribo en silencio y te escucho en esa canción.

Carta a la Luna 123 – Tu, sobre el mar

Tanto nadar y casi me ahogo en la orilla, pero puse una sombrilla y me tumbé a respirar, el invierno se acerca y me cerró la puerta, yo abrí todas las ventanas de par en par, demasiado movimiento en el pecho, que todavía no logro amaestrar y tu reflejo sigue sonriendo sobre las olas de un mar espacial.

Tanta correr y casi me paso la salida, pero afiné la ruta y aprendí a caminar, el verano se acabó y se llevó el calor, pero mi corazón ahora arde mejor, llevo tambores golpeando a babor, demasiado soñador, pero me pude despertar y tu reflejo sigue sonriendo sobre las olas de un mar espacial.

Tanto escribir me hace bien, tanto callar me hizo mal, el tiempo puede ser muy cruel pero sabe recompensar, en la despensa de mi vida tengo fresca la comida para alimentar a ese que late en este viaje, no tengo equipaje, tengo mis manos escribiendo y a mi boca repitiendo tu nombre, demasiado sentimiento mordiéndome por dentro y tu reflejo sigue apareciendo sobre las olas de un mar espacial.