Carta a la Luna 308 – Egoista

Recorrer el vasto final de mi
observo cada paso y me recuerdo así
sin voz te lo diré, escrito gritaré
quisiera que hagas sombra aquí un día
quisiera a lo mejor brindar con té
quisiera abrazar a la alegría
teñir las canas de lo que esperé
quisiera incendiarme otra vez
que cicatrice el resto de mi piel
quisiera dormir despierto y no soñar
quisiera esa sonrisa un rato
quisiera que no sea tanto
quisiera ser en parte este papel
quisiera perder peso y despegar
quisiera inundarme y naufragar
quisiera aquella risa retumbando
quisiera el efecto hipnotizando
quisiera ser el doble de astronauta
quisiera tu reflejo enrojecer
quisera el camino dando curva
quisiera brazos y cintura
quisiera que prenda hoy la luna
quisiera más lugar en el espacio
quisiera el tiempo más despacio
quisiera pero ya no quiero tanto
quisiera pero me estoy acabando
quisiera al final, el despertar
quisiera que comience…al terminar.

Carta a la Luna 287 – No regresan

No regresan las mañanas
todo lo que se llevó
no regresan las pestañas
enmarcando esa visión
de dos soles esmeralda
donde me hice astronauta
y donde de tanto perderme
un buen día me encontré
no regresa pero vuelve
a momentos el color
no me importa mi destino
no quiero este sabor
de mil grises salpicando
este corazón helado
mi alegría está esperando
por un golpe de calor
no regresa el latido
que firmé en tu honor
aquí el eco es prohibido
el sonido se me ahogó
en la garganta del espacio
poco a poco y muy despacio
la marea ahora es alta
del naufragio vivo yo
no regreso pero vuelvo
el recuerdo se enraizó
no tiene ningún sentido
pretender que no dolió
pero ahora este tipo
viajará por otro viaje
más ligero de equipaje
por sonrisa y reacción.

Carta a la Luna 163 – Por la mañana junto al alba

Por la mañana junto al alba, otra vez eran tus pies, otra vez era tú piel y tú sonrisa de papel con esa curva dibujada, esa mirada donde aterriza la mía y se detienen, mientras estalla el reloj, ahí está todo mejor y no entiendo, casi no pesa más el cuerpo, sólo existe lo que siento, un momento estirado al infinito y elijo escribirte una vez más, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez tu risa, esos tambores ensayando en el pecho, otra vez esa manera de mover cada palabra en el aire de tu boca, la coherencia casi loca y yo no quiero entender, será lo que tenga que ser, cerré los ojos pero aún te podía ver, sólo respiro de tu brisa en el espacio, las estrellas atenuándose despacio, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez contigo, hacia frío pero sobraba el abrigo, otra vez esa inspiración como un tsunami en mis mares, otra vez toda mi atención sobre tú vida, no quedan puertas de salida, sólo muchas de bienvenida, cada oración sonaba como una sinfonía, como un himno a la alegría yo estaba feliz, todo esto explica algo de mi, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Carta a la Luna 158 – Estoy contigo

Después de todo, entendí el lenguaje del espacio, la silueta de tu risa, la belleza en tu sonrisa y tus pasos inspirando, uno por uno a mi presente, que olvidó ya el pasado, no me importa el futuro, sólo tú ahora mismo, ya no hace tanto frío, este astronauta estará siempre contigo.

Después de todo, aprendí a oír al viento, la canción de tu alegría todo el día y soy feliz, estoy contento y escribiendo para ti, no estás sola, estoy aquí, no me importa lo que venga, sólo tú ahora mismo, porque tengo un motivo, este astronauta estará siempre contigo.

Después de todo, me perdí en un momento, no desperdicio más el tiempo, para decirte lo que siento, puedes confiar en mi, quiero que seas feliz, te daría el corazón, no me importa la razón, sólo tú ahora mismo, porque sigo en el camino, este astronauta estará siempre contigo.

Carta a la Luna 126 – Casa en el espacio

Ahora tengo casa en el espacio, tenía prisa pero ahora voy despacio, tenía muchas ganas de pegarle al espejo, ahora tengo las manos abiertas y el corazón contento, escribiendo para ti me perdí y me encontré por fin, ahora soy pasajero de un sueño donde tú eres primero y luego el resto del universo, volví a respirar, te quiero y no lo puedo cambiar.

Ahora tengo casa en cualquier sitio, ahora que ya no me saca nadie de quicio, tengo libres las ideas y nada me importa tanto, si, estoy contento y te recuerdo, hasta canto, ya no volverá a caer el llanto por desear y no tener, ahora soy heredero de un sueño donde puedo abrazarte y decirte que te quiero, incluso al respirar, es lo que siento y no lo puedo cambiar.

Ahora vuelo a la deriva mientras lejos tu me miras, o eso creo, yo me muevo en alegría primitiva simplemente indiferente a todo lo demás, saco pecho y me acuerdo de tu sonrisa, la belleza en mi cabeza instalada, regalando inspiración, me gustaría verte conmigo haciendo infinito cualquier momento, eres tanto para mi y sé que debo resistir o morir en el intento, porque eres lo que siento, aquí cerca y a lo lejos, incluso al respirar, simplemente no lo puedo cambiar.

Carta a la Luna 119 – Desde Marte

Este martes, desde Marte escribo esto, siempre quiero abrazarte pero sé que no es momento, siento el comportamiento, porque sé que ésta vez no es sobre mí, porque sé que aunque me muera por ti…lo primero eres tú, quiero hacerte muy feliz.

Este martes diferente, la nave loca como siempre, quiero invitarte a un paseo o un café, no se trata de mi en éste momento, ahora entiendo, te sonrío y lo siento, porque sé que aunque me muera por ti…me voy a sentar en Marte a quererte desde aquí.

Este martes quiero ayudarte pero a veces soy muy bestia, lo que siento es como un niño dando golpes en la puerta, al final lo comprendo, cada vez soy menos lento, porque sé que aunque me muera por ti…tu alegría para mi es lo primero.

Este martes, no te embarques y descansa, toma aire, ten confianza, yo siempre haré lo que pueda por hacerte sonreír, con dinero o sin dinero, despierto o en un sueño, aunque sienta que no puedo resistir…te prometo que siempre estaré para ti.

Carta a la Luna 116 – En mi vida de repente

Tengo clavada en el costado la palabra enamorado, tengo menos vicios y un exceso de tu imagen cuando estoy soñando, tengo tanto en el tintero remojando, tengo un abrazo, un beso y un te quiero entrenando en un templo que fundó mi sentimiento, tengo un momento de resaca después de un pulso con tu mirada, tengo tu sonrisa dibujada y tantas ganas de besarla…tengo muchísima suerte, por tenerte en mi vida de repente.

Tengo seguro lo inseguro para ser exacto, tengo un segundo estirado al infinito y al silencio afinando una nota en mi oído, tengo un deseo bandido que quiere escapar contigo, tengo estas lineas que te escribo tiritando mientras trato de explicarme, tengo la alegría bien planchada y perfumada para cuando estoy contigo, tengo el corazón pegando saltos como un loco, si te digo que te adoro es decir poco…tengo muchísima suerte, por sentir todo esto de repente.

Tengo todas las mañanas decoradas de belleza, tengo un coffee-break todos los días junto a una princesa, junto a ti, tengo todo cuando estás cerca de mi, de algún modo fue por ti, que respiré y reviví…tengo en tus brazos un recuerdo caprichoso, tengo tu rostro en el iris de mis ojos, tengo en la memoria una tarde que no permite que me acobarde, tengo el tacto, si te toco en el espacio hago contacto y el universo entero se hace abstracto, sólo contigo está claro y ya no hay más…tengo muchísimo más, de lo que pude algún día imaginar.

Carta a la Luna 112 – Te veo, te escucho, te siento

Te veo, eso es todo lo que tengo y el recuerdo caprichoso que no se quiere olvidar, te veo cuando el corazón pisa el acelerador y se abalanza contra el pecho sin parar, te veo incluso si cierro los ojos con fuerza, te veo claramente sin tenerte que mirar, te veo en las revistas, en las películas y te leo en los libros que me pongo a ojear, siempre te veo.

Te escucho, eres el sonido preferido de mis dos oídos no lo puedo ignorar, te escucho en alta fidelidad y sin parar como el fondo musical de este viaje, te escucho cuando cantas y me encanta…no lo haces nada mal, te escucho cuando el silencio quiere entrar y aburrirme el pensamiento, te escucho en muchas de las canciones que más quiero como nota principal, siempre te escucho.

Te siento cuando entras por la puerta y por mis poros hasta dentro donde lato sin parar, te siento cuando estoy contento y el tiempo pasa lento, contigo siempre es mi mejor momento y te entiendo cuando hablas sin hablar, te siento cuando me duermo y cuando despierto y te vuelvo a recordar, te siento parecida a la alegría pero duras todo el día y yo siento que te quiero, sin escalas y en un viaje sin regreso, intenso y tocando hueso te siento, sintiendo que me vuelves creativo, me regalas un motivo por segundo cuando estás conmigo…te siento, luna que respira, mujer de plata que me mira…siempre te siento.

Carta a la Luna 93 – Viaje Lunar 2 – Día 6

Cuando te veo, los relojes pierden tiempo y los planetas ya no giran,
cuando te veo, estoy despierto o dormido pero se que no es mentira,
cuando te veo hay carnaval en mi alegría y la vida es más vida con tu vida,
cuando te veo o te recuerdo, me inspiras a escribirte lo que siento cada día.

Cuando te siento, se detiene hasta el viento y me tiemblan las rodillas,
cuando te siento creo que me lo imagino pero se que no es mentira,
cuando te siento mientras viajo entre estrellas, con el soundtrack de tu risa,
cuando te siento y respiro enamorado, lo que daría por tenerte a mi lado…

Cuando apareces y tus pasos ponen ritmo a tus caderas mientras llegas,
cuando apareces y tus ojos dicen más que los poemas, no es mentira,
cuando apareces y revelo con mis ojos el secreto de mi viaje por el espacio,
cuando apareces y quisiera resumirte lo que siento, con un beso y un abrazo.