Carta a la Luna 391 – Pasó

Tantas veces congelado, simulando estar vivo
el momento más exacto, siempre es aquí
y nada puede ser todo…y todo pasó

Tantas veces me salí, al espacio volando
abrazando lo que siento, hasta el fin
y sin nada, es todo…y todo pasó

Tantas veces me perdí, escribiendo un poema
aprendiendo del vacío, sobre mi
siendo parte de todo…y todo pasó.

Carta a la Luna 347 – Noches bajo el sol

Noches bajo el sol, a unos metros
arrastrando este traje, este secreto
desterrando a mi cabeza poco a poco
liberándome de todo, viajo solo

Noches bajo un rayo golpeando
desvistiéndome sin prisa, caminando
abrazando el corazón con mucha fuerza
disparando lo que siento con crudeza

Noches bajo el peso del océano
ahogado, pero sigo respirando
naufragando tan contento y sin remedio
desgastando el recuerdo con el tiempo.

Carta a la Luna 250 – Viajo y sigo

Viajo dentro de tu distancia,
sigo sucediendo sin querer,
sigo resistiendo al pasado,
viajo y no pienso en volver.

Viajo con un feeling vagabundo,
sigo apostando a mi verdad,
sigo y sobrevivo moribundo,
viajo y no pienso regresar.

Viajo apretando lo que siento,
sigo intentando respirar,
sigo abrazando tu recuerdo,
viajo y no pienso renunciar.

Carta a la Luna 66 – Happy Hour

El astronauta, perdido totalmente en los ojos de la luna, escribió ilusionado, durante una hora feliz, lo que el corazón le dictaba:

Dicen que ser rico es tener dinero o muchas posesiones materiales,

para mi ser rico es tenerte a mi lado, hacerme sentir enamorado,

mi riqueza es espiritual y desde tu energía, desde tu alegría,

eso es para mi tenerlo todo, tú eres lo mejor que me ha pasado.

Lo que tú me das, no se puede explicar, está fuera de este planeta,

soy adicto a tu sonrisa y no me quiero desenganchar jamás,

adoro esa brisa en tu risa, y esa fuerza impresionante al mirar.

Sólo soy un astronauta que sin aire va respirando de la magia de tu vida,

soy ese tipo terco que confía en las ganas del más pequeño de los “quizás”,

por fin ahora sé quererte de verdad y no pienso dar un sólo paso atrás.

Me encanta ese punto de locura y cuando brillas como te da la gana,

cuando siento que conectamos en un momento, sin decirnos nada,

ahora mismo tu luz viaja y se cuela hasta mi cama por la ventana,

iluminando y abrazando todos mis sueños hasta la mañana.