Carta a la Luna 170 – Creo que

Caminando sin pisar, como flotando en alta mar, con el pecho a la deriva y cerrando mis salidas, respirando aire artificial, tras cada latido un mensaje subliminal, me perdí en la oscuridad llena de estrellas, pero todo el tiempo me vuelvo a encontrar, creo que te vi brillar…

No tengo nada más, que tu sonrisa envuelta con mi verdad, para mi enfermedad, no existe piedad, tras cada ruido cuando el frío pega en el oído, vuelves tu como una canción, vuelve el sol a darme calor, todo el tiempo me vuelvo a despertar, creo que te oí cantar…

Vine abrazando mi propio corazón, vine y dejé lejos la razón, no tengo más armas que mis manos y un papel, ya no tengo el lienzo de tu piel, no esperé tener que aprender, todos los días a incendiarme y luego renacer, porque no duermo, sigo despierto, porque lo siento, no me rendiré…

Carta a la Luna 169 – Todavía sigo aquí

Sobre el manto negro de la noche inmutable del espacio, dibujando el camino hacia ti, sobre la piel un traje de astronauta alquilado, por lo pronto aguanta bien, sobre mi cabeza un gran casco, donde existo yo y el aire que respiro, porque todavía sigo vivo, sigo sintiendo y sigo aquí.

Sobre mil planetas he volado, abrigado por el fulgor de las estrellas, sé que no vine por ellas pero me hacen compañía, sobre mi puedes oír mil teorías, pero tú sabes bien quién soy, ese que envolvió para regalo el corazón, porque todavía sigo sintiendo, estoy vivo y sigo aquí.

Sobre tú sonrisa escribí varios poemas, algún dibujo, una oda y un esquema, pero aún con todo eso, tratar de describirla es blasfema, sobre mis ojos tú imagen infiltrada, cuando hace frío siempre quema, me perdí por encontrarme en tú mirada, pero vivo, porque todavía respiro, sigo sintiendo y sigo aquí.

Carta a la Luna 168 – Inevitable

A través de mis cristales, te vi mejor en aquel océano espacial, allí a lo lejos, me puse a nadar, a través de tanto agua y tanta sal, aprendí a respirar en lo profundo, no renuncié a este viaje ni un segundo y te vi, porque siempre estuviste aquí…inevitablemente tú en mi.

A través de los poros de mi piel, conocí el lenguaje de un abrazo y me quedé, me refugié en mi centro y me inundé en una canción, otro recuerdo en alta mar, bajo una ola sideral, no perderé el tiempo, aunque a veces en tus ojos me perdí…inevitablemente tú en mi.

A través de los surcos de mis venas, se ahogan todas las penas, oigo voces de sirenas, confundiendo la razón y se me incendia el corazón, yo te preparo otra carta, siempre dispuesto a firmar la confesión, poniendo entre paréntesis “astronauta por convicción”, estoy aquí hasta el final desde aquel día en que te vi, porque lo siento así…inevitablemente tú en mi.

Carta a la Luna 167 – A veces, confieso

A veces creo que prefiero no saber, a la mentira en la verdad, prefiero tu sonrisa en mi mente, o si aparece de repente, prefiero nada seguro, prefiero casualidad, y las miradas desde dentro, la palabra desde el pecho, prefiero encontrarte o morir en el intento, prefiero escribirte en cada carta lo que siento y aunque lejos, quererte de verdad.

A veces siento que no llego, pero sigo respirando, a veces creo que voy cantando y el viaje es aún mejor, siento algo por dentro, todo el día está latiendo al compás de esa canción, siento que no cabe el corazón, siento que a veces no puedo, pero te observo, me pongo a escribirte en cada carta lo que soy y lo que eres para mi, todo lo que tengo aquí lo doy.

A veces creo que me prefiero perder en tus corrientes estelares, contarte los lunares para no perder el juicio, esto no es un sacrificio, esto es absoluta libertad, porque prefiero apagarme en tú soplido, que incendiarme en el desquicio del olvido personal, es que prefiero, sin dudar, un sólo momento en tú mirada, sumergido en la galaxia, que tenerlo todo en mi mundo y no tener nada de nada, prefiero escribirte y dedicarte cada día…un momento de mi vida espacial.

Carta a la Luna 166 – Bienvenido

Adiós tierra natal planeta con mares de sal, adiós lugar de mentira, de las puertas de salida, del naufragio cada día, adiós rincón de la soledad junto a todo el mundo, bienvenido este viaje lunar, bienvenido este viaje que no tiene final.

Adiós despertar de soñar con lo que no tenía, adiós a atentar contra mi propia vida, de entre la espada y la pared me mudé, de un delirio de estupidez renegué, bienvenido este viaje espacial, bienvenido este viaje que no tiene al final.

Adiós al terror de ese lobo feroz viviendo en el espejo, adiós a verte sólo en reflejos, tengo todo lo que necesito, sin oxígeno pero todavía respiro, todavía estoy vivo, bienvenido este viaje especial, bienvenido este viaje que no tiene final.

Adiós al disfraz, a la suerte en el azar, al milagro de cualquier santo, si no te escucho, ahora canto, adiós al silencio entre cada canción, no se acaba el ritmo de mi corazón, bienvenido este viaje inmortal, bienvenido este viaje que no tiene final.

Carta a la Luna 165 – Ahora todo está mejor

Recorriendo un sonido en el espacio, por la vía en melodía y ya huele a canción, sin tú voz, pero cantas tú, las estrellas sonriendo en coro y ahora todo está mejor.

Renaciendo todo el tiempo en los brazos del reloj, voy moviendo hacia mis manos el golpe de corazón, las estrellas sé abren en flor y ahora todo está mejor.

Respirando de un momento en tú sonrisa y un recuerdo, voy despierto todo el tiempo, ya no necesito sueños, las estrellas ahora tienen más color y ahora todo está mejor.

Carta a la Luna 164 – Inevitable

El espacio, envolviendo las ideas, las estrellas iluminan las mareas, tu sonrisa en el mar, en el pecho una canción que compuse para ti, si te vas, cierro los ojos un momento y sé que volverás.

El espacio, arrastrándome despacio, los cometas, dibujando algo de ti en sus estelas, en mis manos fluye todo lo que siento, aterriza en un papel, si te vas, cierro los ojos un momento y sé que volverás.

El espacio, seduciéndome y me arraigo, cada día un poema, luna eterna, tú en mis pasos, en mis horas todo el tiempo enfocándose en ti, para mi quedas tú, cuando quiero escapar y evitar disfrazar el respirar, yo no sé, pero sé, lo que siento es real…si te vas, volverás, no lo puedo evitar.

Carta a la Luna 163 – Por la mañana junto al alba

Por la mañana junto al alba, otra vez eran tus pies, otra vez era tú piel y tú sonrisa de papel con esa curva dibujada, esa mirada donde aterriza la mía y se detienen, mientras estalla el reloj, ahí está todo mejor y no entiendo, casi no pesa más el cuerpo, sólo existe lo que siento, un momento estirado al infinito y elijo escribirte una vez más, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez tu risa, esos tambores ensayando en el pecho, otra vez esa manera de mover cada palabra en el aire de tu boca, la coherencia casi loca y yo no quiero entender, será lo que tenga que ser, cerré los ojos pero aún te podía ver, sólo respiro de tu brisa en el espacio, las estrellas atenuándose despacio, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Por la mañana junto al alba, otra vez contigo, hacia frío pero sobraba el abrigo, otra vez esa inspiración como un tsunami en mis mares, otra vez toda mi atención sobre tú vida, no quedan puertas de salida, sólo muchas de bienvenida, cada oración sonaba como una sinfonía, como un himno a la alegría yo estaba feliz, todo esto explica algo de mi, no sé bien que pasará, pero sé que me haces bien.

Carta a la Luna 162 – Hasta mañana

Buenas noches, mañana un poco de luz bajo la lluvia, un café y la aventura de tus ojos otra vez, esa sonrisa que envidian hasta las musas, esa que aún no logro describir muy bien, el instante exacto en que te vea aparecer…hasta mañana y que duermas bien.

Buenas noches, mañana una canción con cada paso de tus pies, unas palabras y unas risas otra vez, esa mirada verde que me encuentra y me pierde, esa que inspira cada una de mis cartas…hasta mañana y que duermas bien.

Buenas noches, mañana llegará otra vez la bienvenida, a tu energía y a tú vida, a ese momento que en el tiempo estiras y no sabe terminar, aunque sea sólo un segundo, cuando apareces se detiene el mundo y el reloj tira la toalla…hasta mañana y que duermas bien.

Carta a la Luna 161 – Hay momentos

Hay momentos en los que el cielo se parte, el silencio se reparte y yo me abrazo a tú recuerdo, hay momentos infinitos si me pierdo en tu sonrisa y yo sonrío desde aquí, hay momentos en los que te necesito tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.

Hay momentos sin estrellas, ni un sólo rastro de ellas y yo mantengo fuerte la memoria, hay momentos que empiezan y nunca acaban, me reparto en estas cartas desde mi, hay momentos en los que te quiero tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.

Hay momentos sin mis ganas, alguna veces por semana, yo dibujo esa mirada y estás ahí, entre la tinta y el papel, también regresas en canciones, en el poema que se escapa desde dentro de la piel, hay momentos en los que te extraño tanto…hay momentos durante el día que son sólo para ti.