Carta a la Luna 150 – Acompañando al corazón

Las rutas del espacio gritan sólo en silencio, no me detengo ni un momento, ya no duermo y no contengo la palabra al escribir, sólo siento y estoy contento porque si, estoy despierto para mi, parece que no hay nada junto a mi en este mapa, no te preocupes por eso, va conmigo todo el universo…viajo solo, acompañando al corazón.

Las grutas en los mares espaciales me protegen, para poderte escribir algo de mi, de este viaje interminable y lo difícil que fue a veces aquí, pero si dolió también aprendí, ahora siento la sonrisa, que hace eco en la brisa, sabes que estás conmigo, hace frío pero no hace falta abrigo…viajo solo, acompañando al corazón.

Las multas acumuladas fueron pagadas, el equipaje era inútil en este viaje y lo perdí, cada palabra, una mirada por la ventana y soy feliz, se aburrió de mi el tiempo y se fugó con mi reloj, una canción y todo está mucho mejor, me gustó esta semana y nadie sabe que será mañana…viajo solo, acompañando al corazón.

Carta a la Luna 149 – Hola, ¿cómo estás?

El destino me sacó a pasear esta mañana, o fue la casualidad, el camino muy caliente, el sol pegaba, y de repente ahí estabas, tanta gente, muchos grises, tú tenías más matices, yo crucé para decirte…hola, ¿cómo estás?

El horario me programó el itinerario, o fue la oportunidad, el calor mordía a cada paso, el sol gritaba y de repente ahí estabas, tanta prisa, se hizo lenta en tu sonrisa, hubo también alguna risa, yo crucé para decirte…hola, ¿cómo estás?

Una esta mañana, dos en lo que va de la semana, yo en el espacio escribiendo, y tú por suerte apareciendo, de repente ahí estabas, lo que siento, de algún modo te lo cuento, a veces yo mismo no lo entiendo, pero sé que me alegro si te veo y eso no me lo invento…hola luna, ¿cómo estás?

Carta a la Luna 148 – Simplemente te encontré

El astronauta se encontró con la Luna:


Hoy, luna a mi lado, sin querer te había encontrado y regresó una canción al oído, otra vez vibró tú voz, otra vez esa sonrisa, no había prisa, pasó lento, compartiendo unas palabras, también miradas, quizás un té o un café, simplemente te encontré.


Hoy, luna de mañana, apareciste en mis ventanas, me encontraste tu también, paseando por el espacio, limpié el cristal despacio y ahí estabas, respiraba, inevitable recordaba, el reloj se me rompió, el pecho otra vez miró y miré, simplemente te encontré.

Hoy, luna de noche, te confieso me gustó, me hizo bien, me empujó, me diste algo que se me olvidó, el destino en el camino, y mis manos escribiendo diferente, algo cambia de repente y no se tú, pero yo me alegré, simplemente te encontré.

Carta a la Luna 147 – Sólo por curiosidad

Luna, en mis ojos ya no vives, fuiste y olvidaste regresar, apagaste y no volvió a iluminar, me quedé con el reloj del infinito estropeado, el recuerdo y mil canciones me han quedado, luna, dime dónde vive ahora tu sonrisa, no tengo prisa en realidad, sólo es curiosidad.

Luna, en mi boca sabe a veces a tu nombre, el eclipse tardo más que de costumbre, me quedé con un abrazo a media asta, la galaxia entera ahora ya no basta, la cordura se fugó con la hermosura, dime luna dónde vibra esa risa en concierto espacial, sólo por curiosidad.

Luna, sigo entero y escribiéndote igual que ayer, ahora el frío se empieza a relamer, me quedé con el calor ahí en el pecho, voy derecho y ahora ciego estoy mejor, ahora sigo al corazón, dime luna, si me entiendes esta noche, aunque sea la mitad, sólo por curiosidad.

Carta a la Luna 146 – Cuando el tiempo

Cuando el tiempo pega no me muevo, no bajo la cabeza porque no quiero, si hace falta recorreré el universo, quiero llegar y acabar con el silencio, si el tiempo pega ya no duele, me anestesia desde dentro lo que siento.

Cuando el tiempo vuela va más lento, siempre me muevo y te espero, si hace falta gritaré lo que estoy mordiendo, quiero llegar y apagar este incendio, si el tiempo vuela y no vuelve, siempre regresas por dentro, es lo que siento.

Cuando el tiempo me empuja al suelo, me pongo de pie y sigo el paseo, si hace falta venceré hasta tus miedos, quiero llegar y resolver este misterio, si el tiempo empuja no me muevo, tiene fuerza lo que siento.

Carta a la luna 145 – Mirando

Mirando el cielo allí debajo de mis pies, caída libre hacía arriba, no puedo volver, escribiendo para no desfallecer, sonriendo para mantenerme bien, algo nuevo de repente y ya no duele más, respiré de tu sonrisa tanto tiempo, no era el sol cada mañana, era tú cuerpo en mi ventana, a millones de kilómetros encontré lo que perdí.

Mirando el tiempo allí debajo de mis pies, fluyendo libre y sin poder volver, describiendo sobre papel lo que siento, lo que late y pega dentro de la piel, algo enciende de repente y ya no enfría más, abracé la sombra tanto tiempo, no era yo cada mañana, era una pena enamorada, a millones de kilómetros encontré lo que perdí.

Mirando el suelo allí debajo de mis pies, atento sueña con verme caer, escribiendo todo lo que callé, la garganta estando lejos no funciona bien, lo que perdí es lo que gané y no discuto lo que fue, siempre vuelvo a quererte, éramos todas las mañanas, me arrancaron la mitad como si nada, a millones de kilómetros encontré lo que perdí.

Carta a la Luna 144 – Vamos y no volvemos

Vamos, a dar un paseo de azul a claro, vamos a pintar el cielo, ahora oscuro y sin tus manos, vamos a sonreírle a la posibilidad, en libertad, vamos a abrazarla y que más da si no volvemos.

Vamos, a cantarle al silencio la mejor canción, vamos a cerrar los ojos para que vea el corazón, vamos a reír entre cometas y con estrellas, a pasear, vamos a amar y que más da si nos volvemos.

Vamos, a sentir lo que queremos e ir a por ello, vamos a enganchar miradas, a evitar palabras, vamos a incendiar cada momento, hasta sonrojar al tiempo, vamos a dar y que más da si no volvemos.

Carta a la Luna 143 – Confío más

Confió más en el fruto prohibido, que en el tipo que lo prohibió, prefiero un minuto libre haber vivido que la eternidad sin sabor, limpio el destino de mis venas, aullando a la luna llena, sangra el sueño y se marea, esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Confío más en tu mirada, que en todas tus palabras, prefiero un abrazo tuyo porque me sabe a libertad, prefiero el sol en reposo y verte golpear la oscuridad, ten cuidado del que NO te contradiga, de ese que a todo “SI” te diga…esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Confío más en mis manos para escribir lo que siento, que en cualquier poema o canción, a veces mi corazón adicto piensa en la extinción, cuando vuela un meteorito también lo pienso yo,tanto quisiera, pero quién pudiera, luna nueva, domesticaré con amor mis penas, esta noche ya no es fugaz en mi estrella.

Carta a la Luna 142 – Ojos,boca y manos

Ojos de fuego, lluvia tenue por mi rostro espacial, sal adicta a los sietes en mi traje, corazón rebelde de equipaje, con un grito que no escucho más, piel convicta en un tren de hielo, pies de adorno sin retorno, lo que quiero se perdió, lo que sueño se extinguió, ya no duermo pero aún escribo, aún puedo respirar.

Boca de viento, sabor a desierto en un beso espacial, desvaríos espontáneos sobre algo que no está, luz de luna me dejó con sed, sin una gota más para poder beber, gravedad que pesa, cuerpo de papel, exhalando lento no voy a correr, aprendí tal vez a esperar, ya no duermo pero aún escribo, aún puedo respirar.

Manos de hierro, papel infinito y ganas en espiral eterna, textos intermitentes a la luz de las presentes, estrellas susurrando un poco de luz, cometas despegando desde tu ciudad, moraleja desaprendida, para darle bienvenida a una nueva libertad, aprendí a despertar y ya no duermo, pero aún escribo, aún puedo respirar.

Carta a la Luna 141 – A veces vuelvo a mirar

A veces prenderme, apagarme, meterme o salir del espacio, tomar aire o quitarme el casco, abrazarte en delirios de flaqueza, aprender a olvidar esa belleza y escapar de mi cabeza, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.

A veces perderme, encontrarme, olvidarte o recordarte, sentir que se partió el camino, que se me extravió el destino, aprender a imaginar un espejismo que decore el abismo que quedó, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.

A veces soltarme, atarme, cantar o callarme, sentir como quema el frío, sentir tanto y conversar conmigo mismo, aprender a resumirme en un latido y escribirte todavía sin saber si lo leíste, simplemente ya no estás, pero a veces vuelvo a mirar.