Carta a la Luna 58 – Viaje Lunar, día 6

El espacio entre tu y yo, entre un lápiz y un papel,

entre el hoy y el ayer,

sigo aquí sujetando fuerte la ilusión, sin nada que esconder,

y absolutamente nada que perder,

sólo soy un tipo en un traje de astronauta viajando en la galaxia,

porque simplemente de ti me enamoré.

El aire entre tu piel y la mía, los kilómetros de distancia

entre mis noches y tus días,

sigo aquí sujetando al corazón encerrado en mi pecho,

y deseando que siempre sonrías,

sólo soy un tipo soñador que le escribe todos los días a la luna

para darle un poco de alegría.

El dilema entre los dos se quedó allí atrapado en el pasado,

ahora sólo se quererte,

las estrellas se apagan para que encuentre tu mirada

y te tenga sin tenerte,

sólo quisiera decirte dos palabras y cogerte de la mano

para nunca más perderte.

Lo que siento es más grande que todo lo que viví hasta el momento

y te aseguro que no miento,

sigo fuera de tu casa, sentado en una roca recordándote

y perdiendo el aliento,

sólo soy un ser humano, no estaré aquí por siempre

pero por ti haré el intento…

Carta a la Luna 57 – Viaje Lunar, día 5

Parece que te extraño, porque anoche soñé que regresabas a tu espacio,

de ese viaje espacial por las costas donde el gobernante es solar,

no estabas muy morena, pero que contenta…y no podía dejarte de mirar.

Seguro que te extraño, aunque a veces crea que me engaño,

escribiéndote sentado en una estrella en el patio de tu casa,

practicando la sonrisa, confiando saber mantenerme sentado

cuando al fin entres por la puerta y aterrices a mi lado…

Mis ojos te extrañan pero mi corazón te regresa cada mañana,

mis manos escriben contentas con la tinta de tu recuerdo en mi vida,

sigues impulsando los latidos de este astronauta que te adora…

sigues siendo, sin estar aquí, el mejor momento de cada día.

Carta a la Luna 56 – Viaje Lunar, día 4

El astronauta, sentado fuera del hogar de la Luna, meditaba rodeado por su recuerdo infinito y el cariño a esa sonrisa eterna, mientras el miedo agonizaba en su interior, cogió papel, un lápiz y escribió:

Para ti es mi primera sonrisa del día y la última también,

las canciones que dejo en libertad para ponerle ritmo a lo que siento,

desde ti, alba, atardecer y la primera luz estelar…el clima perfecto.

Para ti, lo que escribo, dibujo, ésta sonrisa y hasta mis sueños,

esta energía añadida latiendo por mis venas cada vez que te veo,

desde ti, una ilusión espacial que abrazo fuerte y no puedo soltar.

Para ti, mi creatividad y mi vida enamorada de la tuya,

eres el motor del mecanismo universal que me hace funcionar,

desde ti, esa sonrisa preciosa que siempre vuelvo a recordar.

Para ti es mi manía de quererte tanto, siempre que estoy contigo,

a mi lado o en mi mente, tú me haces fuerte, sólo por estar ahí,

desde ti, esa magia que pensé no existía y que ahora veo frente a mi.

Carta a la Luna 55 – Viaje lunar, día 3

Sigo con esa emoción por dentro cada mañana antes de verte,

sigo extrañando esos abrazos dónde un día me perdí,

sigo viviendo enamorado y en un sueño por quererte,

y es que vivo alucinado, por todo lo que nace en ti.

Sigo con tu imagen en mis ojos aunque ahora no estés aquí,

sigo con esa canción en la cabeza que empezó desde tu risa,

con ese milagro en tu sonrisa, sucediendo siempre en mi.

Sigo aquí sentado entre estrellas escribiéndote unas líneas

para poder respirar…sigo aprendiendo de tu vida en silencio,

sigo entre tu cuerpo y mis mareas, flotando en el magnetismo…

sigo apostando lo que tengo por la suerte reflejada en tu mirar.

Hoy me senté frente a tu espacio y te juro que aún te puedo ver,

sonriendo y cantando, inspirándome una y otra vez,

donde sea que me encuentre tu conmigo vas, ahí estás…

donde sea que me pierda…siempre te vuelvo a encontrar.

Carta a la Luna 54 – Viaje lunar, día 2

Vuela siempre en libertad Luna preciosa,

nunca temas abrir tus alas espaciales de par en par,

abre también la puerta enorme de tu creatividad

y regalale al universo un poco de tu magia sideral.

Ríe y sé feliz siempre, donde sea que vayas,

eres una energía única entre todas las demás,

Aún no creo la suerte que tuve al poderte encontrar,

aquí entre tantas estrellas y en mi planeta, del otro lado del mar.

A veces parece que las cosas no tienen sentido sin tu sonrisa,

a veces no comprendo esto que llevo dentro y  que me hace vivir,

a veces no puedo conmigo, de lo mucho que siento por quererte a ti.

Siempre confundiendo sueños con realidad cuando estás a mi lado,

eres impresionante, milímetro a milímetro, latido a latido…

te guardo en el pecho, y voy hacia ti derecho, aunque me pierda en el intento,

por ti luna, mi vida sonríe sin descanso, cada vez que te veo o te siento,

cada vez que cruzas esa puerta por las mañanas, me quedo sin aliento…

Carta a la Luna 53 – Viaje lunar, día 1

Contigo tengo una sonrisa por cada una de mis tonterías,

una mirada que se engancha y no termina,

un pequeño golpe en el hombro o un dibujo sobre mi.

Contigo tengo la creatividad pegando saltos todo el día,

y una emoción que nunca baja y que te admira,

un sentimiento que no viví en toda mi vida.

Contigo tengo la ilusión a flor de piel como rutina,

el corazón bien abrigado por el motor de la esperanza,

mil preguntas y sólo una respuesta que se llama como tú.

Contigo ser feliz es más completo y el momento es eterno,

yo lo pienso y tu lo dices, o lo pensamos y lo decimos al mismo tiempo,

compartimos algo grande que no se explicar muy bien pero lo siento,

contigo a mi lado o en mi pecho es mucho mas bonito, estar vivo y sonriendo.

Carta a la Luna 52 – Buen viaje

Te vas de paseo a visitar otra galaxia, pero aquí conmigo siempre estás,

en las canciones que más quiero y el instante donde empieza mi alegría,

sigues siendo lo más lindo que veo, oigo y siento todos los días…

Aquí yo cuido de tu espacio, cada mañana te veré ahí sentada sonriendo,

y por las noches si tengo suerte, esperándome en algún sueño…

Yo caliento el corazón entre mis manos para escribirte alguna oración,

mientras tu energía, que es fuerte y se queda, me regala inspiración.

Hice un alto en mi camino y me detengo un momento a descansar,

y les cuento una historia a las estrellas que se tuvieron que quedar,

sobre un tipo nadando entre nebulosas a la luz de una princesa espacial.

Estar aquí con tu recuerdo y aún sintiéndote tan fuerte me asusta un poco,

no entiendo a veces este magnetismo inevitable, pero sé que no estoy loco.

Me despertaste de manera irreversible, ya no estoy varado, ahora fluyo…

luna viajera, jamás sentí tanto como lo que siento con sólo estar cerca tuyo.

Buen viaje y no temas volar, sonríe no te muerdas las uñas y ponte a cantar…

este astronauta enamorado, aquí escribiendo contento, te va a esperar.

Carta a la Luna 51 – Te vi

Te vi la primera vez a nivel del mar agitando las mareas,

y ahora me agitas el corazón a un nivel totalmente espacial…

tú me inspiras como no creí fuera posible en esta vida.

Te vi y me contagiaste un mal de amores que no tiene cura,

una sonrisa increíble que ningún espejo podría imitar,

un beso que fue como un trueno y me puso a soñar.

Te vi y tu efecto fue como un big-bang en mi mente,

se me derrumbo todo lo conocido y construí un viaje estelar,

para estar cerca a ti, para poderte abrazar en una carta todos los días,

eres también esa música que amo y en el dibujo perfecto, el trazo final.

Te vi hoy otra vez y agradezco estar aquí en tu tiempo, y en este lugar,

compartiendo alguna risa y estrenando mis latidos sólo al oírte hablar,

Me haces sentir tanto por dentro que a veces parece que no lo puedo contener,

es difícil, pero me hace sentir tan vivo…tanta energía, me diste un motivo.

No cambiaría por nada en el mundo, cada segundo contigo.

Carta a la Luna 50

El astronauta la vio, el corazón se incendió en calma, golpeando la puerta de sus ganas…escribió la carta número cincuenta:

Quiero ser sincero en esta carta y decir directamente que te quiero,

que revivo cada día cuando llegas aunque sienta que me muero,

hice un curso acelerado de astronauta para andar por tu sendero.

Me enseñaste a salvarme de mi mismo y el poder de un abrazo,

ya no creo en el fracaso de dejar de respirar ni de perderme en el espacio,

tengo un concierto golpeando en el pecho sin parar por más de un año.

Quiero ser directo y decirte que me enamoro ocho veces por semana,

que me inspiras con tu vida palpitando a mi lado en las mañanas,

que importa si me apaga un soplido esta noche o me frenan en la aduana,

si al final ya habré vivido, y te llevo aquí conmigo, nada más me hace falta.

No consigo explicarte porque te siento tan fuerte en todo lo que hago,

tal vez no deba hacerlo sino simplemente dejar que fluya sin cuestionarlo,

aunque quisiera decir tanto, aprendí a callar, en el espacio no hay sonido,

por fin aprendí a dejar de gritar y por eso ahora te escribo.

Hoy hago el intento de decirte lo que siento sin llegar a molestar,

es muy intenso lo que llevo dentro, siempre en movimiento sin poder parar

pero sé, que es más fuerte mi deseo de verte feliz para que no pares de brillar,

luna, sé feliz…conmigo, sin mi, pero siempre: tú, contigo.

Carta a la Luna 49 – Sonreíste

Hoy la luna, sonrió…el astronauta simplemente abrazó aquella sonrisa imposible, aquel instante de magia espacial…y para ella, escribió:

Sonreíste y el infinito se abrevió en esa curva,

el sonido de tu risa marca el ritmo en mi canción,

y los poemas confundidos, piden cita en el siquiatra,

quieren describirte y no existen las palabras que hacen falta.

Sonreíste y la belleza escapó a maquillarse asustada…

el milagro de los panes y los peces no se te compara, 

cuando recupero la respiración y me detengo en tu mirada,

tu efecto en mi vida es la mejor obra de arte jamás imaginada.

Sonreíste y hasta creí estar soñando en mi cama,

bebo un poco más de agua para otra vez sentir las piernas,

el corazón se me expandió y ahora es un pueblo que gobiernas,

siento todo lo que me inspiras galopando por mis venas.

Sonreíste y con eso tengo para todos los días con sus noches,

eres el motivo eterno de este astronauta que te escribe y no se rinde,

la verdad siempre estuve enamorado de ti, luna… y ahora entiendo el porqué,

sonreíste y pegué un salto al espacio, sonreíste y desde entonces desperté.